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BOSQUEJO - SERMÓN: EL QUE TENGA SED, VENGA - EXPLICACION DE APOCALIPSIS 22: 17 - 19.

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BOSQUEJO

Tema: El temor a la muerte. Titulo: El que tenga sed, venga. Texto: Apocalipsis 22: 17 - 19. Autor: Pastor Edwin Guillermo Núñez Ruíz.

Introducción: 

A. Tres temas se han tocado en la conclusión del libro:

1. La Palabra de Dios.
2. Jesucristo.
3. Por ultimo, el Espiritu Santo.

B. Sobre se nos dice que:

(Dos minutos de lectura)

BOSQUEJO-SERMÓN: YO SOY EL ALFA Y LA OMEGA - EXPLICACION APOCALIPSIS 22: 12 - 16.

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BOSQUEJO

Tema: el temor a la muerte. Titulo: Yo soy el alfa y la omega. Texto: Apocalipsis 22: 12 - 16. Autor: Pastor Edwin Guillermo Núñez Ruíz

Introducción:

A.    La primera gran doctrina que se trata en la conclusión del libro de Apocalipsis tiene que ver con la Biblia. La segunda gran doctrina de la que se nos hablara en esta conclusión es sobre Jesús mismo.

B. Sobre el se nos recuerda:

I. SU ADVENIMIENTO (ver. 12, 21).

A. Cuatro veces se menciona la segunda venida de Jesús en esta conclusión (ver. 7, 12, 21). El regreso del Señor se dara en dos etapas la primera sera el rapto de la iglesia y la segunda su regreso propiamente dicho.

B. Apocalipsis 22:20 . Todo hijo de Dios que ama al Señor y cree en la Biblia está ansioso por dejar este mundo en el Rapto.



II. SUS RETRIBUCIONES (ver. 11 - 12, 14 - 15). 

A. Según el versículo 12 , el regreso de Jesús será una bendición mixta. Él va a recompensar a cada uno según " sus obras ". Es decir, aquellos que lo han recibido como su Salvador disfrutarán de un tiempo de bendición cuando Él regrese. Los recompensará por sus obras y los bendecirá por su servicio. Muchos santos fieles de Dios le oirán decir: “ Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu Señor.

B. Él pronuncia una bendición sobre aquellos que obedecen el Evangelio en el versículo 14. Ellos son bienaventurados, notemos que es la segunda bienaventuranza en esta conclusión.

C. Por el contrario, se pronuncia una maldición sobre aquellos que rechazan el Evangelio en el versículo 15,  ello serán excluidos de la salvación. De nuevo, tenemos un listado de quienes no entraran al cielo, de nuevo también un énfasis en el pecado de la mentira como ya lo había hecho también en los listados anteriores  (ver.  21: 8; 21: 27).

D. La pregunta que deberíamos considerar hoy es la siguiente: ¿dónde estaríamos si Jesús regresara hoy? ¿Estamos a salvo? ¿Estamos listo para conocerlo? ¿Ha sido nuestra alma preparada para el cielo por la sangre del Cordero? ¿Está nuestro nombre en el libro de la vida del Cordero? 



III. SU AUTORIDAD (ver. 13, 16).

A. En estos dos versículos, Jesús declara su habilidad para hacer estas declaraciones y hacerlas realidad. Nos recuerda que estaba aquí cuando todo comenzó y que todavía estará aquí cuando todo termine, v.13 .

B. Analogo a esto en el verso 16 se nos dice que Él es la "raíz" de David. Es decir, es el antepasado de David. A su vez, es la "descendencia" de David. Es descendiente de David. ¡Jesús es la máxima autoridad! Él fundó el trono y ocupará el trono.

C. Él es la "estrella brillante de la mañana". Ser llamado " estrella " en esa cultura quería decir ser "elevado". La "estrella de la mañana" señaló el advenimiento de un nuevo día.

D. Jesús puede hacer las promesas que hizo porque tiene el poder y la autoridad para que se cumplan ¡Él viene y gobernará y reinará con justicia y poder algún día!


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Conclusiones:

El temor a la muerte puede transformarse en esperanza al reconocer la promesa del regreso de Jesús. Su venida trae retribuciones, donde los fieles recibirán recompensas por sus obras. La pregunta clave es: ¿estamos preparados? Prepararse implica vivir fielmente, obedecer el Evangelio y asegurarnos de que nuestro nombre esté en el libro de la vida. La certeza de la salvación y la expectación de un futuro con Cristo pueden ofrecer consuelo ante el temor a la muerte. La invitación es reflexionar sobre nuestra relación con Él y fortalecer nuestra fe.Mis disculpas por la confusión anterior. A continuación, te presento un texto más extenso que aborda el tema del temor a la muerte en relación con el pasaje de Apocalipsis 22:12-16, alcanzando el conteo de palabras solicitado.


VERSION LARGA

YO SOY EL ALFA Y LA OMEGA

El temor a la muerte es una de las experiencias más universales que enfrenta la humanidad. Desde el inicio de los tiempos, los seres humanos han reflexionado sobre su propia mortalidad, buscando respuestas a lo que sucede después de la vida. La muerte, como fenómeno inevitable, genera una variedad de emociones, desde el miedo y la ansiedad hasta la aceptación y la paz. Sin embargo, para aquellos que han encontrado su fe en Cristo, este temor puede transformarse en esperanza. La Escritura, y en particular el libro de Apocalipsis, nos ofrece una visión que puede cambiar nuestra perspectiva sobre la muerte y lo que sigue. En Apocalipsis 22:12-16, encontramos una poderosa afirmación de la autoridad de Cristo y la promesa de su regreso, que son fundamentales para entender cómo podemos enfrentar el miedo a la muerte.

El pasaje comienza con una declaración rotunda de Jesús: "Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin". Esta afirmación no solo define su naturaleza divina, sino que también establece su soberanía sobre toda la creación. Al referirse a sí mismo como el "alfa y la omega", Jesús nos recuerda que Él es el inicio y el final de todas las cosas. Esta declaración es especialmente reconfortante cuando consideramos nuestra propia mortalidad. Saber que hay un Ser supremo que está por encima de la vida y de la muerte nos ofrece una perspectiva de propósito y significado. La vida no es simplemente una serie de eventos aleatorios, sino una historia escrita por un autor divino que tiene un plan para cada uno de nosotros.

Uno de los aspectos más significativos de este pasaje es la promesa del regreso de Jesús. En varios versículos de la conclusión del libro de Apocalipsis, se menciona su segunda venida. Este regreso se describe como un evento que traerá consigo retribuciones, tanto para los fieles como para aquellos que han rechazado el mensaje del Evangelio. Jesús promete recompensar a cada uno según sus obras, lo que implica que nuestras acciones en esta vida tienen un impacto eterno. Esta verdad puede ser un poderoso antídoto contra el temor a la muerte. Si nuestras vidas están alineadas con la voluntad de Dios y vivimos con fe y obediencia, podemos enfrentar la muerte con la certeza de que hemos sido llamados a un futuro glorioso.

La idea de que habrá retribuciones en el regreso de Cristo es un tema recurrente en la Escritura. Para los creyentes, este es un motivo de alegría y anticipación. El pasaje menciona que aquellos que han sido fieles recibirán bendiciones, y se les dará la bienvenida en el gozo del Señor. La imagen de ser reconocidos y recompensados por el Creador es una fuente de esperanza que nos anima a seguir adelante, incluso en momentos de dificultad y sufrimiento. Vivir con esta expectativa nos libera del temor, ya que sabemos que la muerte no es el final, sino una transición hacia una vida plena en la presencia de Dios.

En contraste, el pasaje también advierte sobre las consecuencias de rechazar el Evangelio. Se menciona que aquellos que no obedecen el mensaje de Cristo serán excluidos del Reino de los Cielos. Esta advertencia es un recordatorio serio de que nuestras decisiones en esta vida tienen un impacto eterno. La realidad del juicio y la separación de aquellos que eligen vivir en desobediencia debe llevarnos a reflexionar sobre nuestra propia fe y compromiso. La pregunta que surge es: ¿estamos preparados para el regreso de Cristo? Esta interrogante nos invita a examinar nuestras vidas y asegurarnos de que estamos viviendo de acuerdo con la verdad del Evangelio.

La preparación para el regreso de Jesús implica más que simplemente conocer la doctrina; requiere una relación personal con Él. Es fundamental que nuestro nombre esté inscrito en el libro de la vida del Cordero. Esto se refiere a la certeza de nuestra salvación y nuestra aceptación en la familia de Dios. Para aquellos que han creído en Jesús, su muerte y resurrección son el fundamento de nuestra fe. La sangre del Cordero nos ha limpiado de nuestros pecados, y por eso podemos enfrentar la muerte sin temor. La muerte ha sido vencida por Cristo, y la resurrección es nuestra esperanza.

Al reflexionar sobre la autoridad de Cristo, encontramos consuelo en su poder y soberanía. No solo es el "alfa y la omega", sino también la "raíz" y la "descendencia" de David. Este título indica que Él es tanto el autor como el cumplidor de las promesas que Dios hizo a su pueblo. En un mundo lleno de incertidumbre, saber que Jesús tiene el control de todas las cosas nos da paz. La muerte, aunque temida, es simplemente el paso hacia un nuevo comienzo en su presencia. El poder de Jesús para cumplir sus promesas es un recordatorio de que nuestros temores pueden ser entregados a Él, quien cuida de nosotros en cada etapa de nuestras vidas.

La imagen de Jesús como la "estrella brillante de la mañana" es otra metáfora poderosa. En la cultura de la época, la estrella de la mañana simbolizaba la llegada de un nuevo día, la esperanza de un nuevo comienzo. Para los creyentes, esto significa que la muerte no es el final de nuestra existencia, sino una transición hacia un día glorioso en la eternidad. Esta esperanza nos permite vivir con valentía, sabiendo que el futuro está en las manos de nuestro Salvador. La muerte ya no es vista como un enemigo, sino como un paso hacia la vida eterna en su presencia.

En conclusión, el temor a la muerte puede ser transformado en esperanza al reconocer la promesa del regreso de Jesús. Su venida trae retribuciones, donde los fieles recibirán recompensas por sus obras. La clave para enfrentar el temor a la muerte radica en nuestra relación con Cristo y en la seguridad de que nuestra salvación está asegurada. Vivir de manera fiel, obedecer el Evangelio y asegurarnos de que nuestro nombre esté en el libro de la vida son pasos esenciales para estar preparados. La certeza de la salvación y la expectativa de un futuro con Cristo pueden ofrecer consuelo ante el temor a la muerte.

Es importante recordar que la vida es un regalo precioso y cada día es una oportunidad para acercarnos más a nuestro Creador. Al fortalecer nuestra fe y vivir conforme a su palabra, nos aseguramos de que nuestro temor a la muerte sea reemplazado por una profunda esperanza en la vida eterna. La invitación es clara: acerquémonos a Cristo, asegurémonos de que nuestros corazones estén alineados con su voluntad y confiemos en su promesa de que, al final, la vida eterna nos espera en su presencia. En este viaje de fe, encontramos la verdadera paz que solo Él puede ofrecer. La muerte, en última instancia, no es un final, sino una puerta a una nueva vida en la eternidad.

BOSQUEJO-SERMÓN: Las Conclusiones del Libro de Apocalipsis: El Fin del Miedo - APOCALIPSIS 22: 6 - 10

Tema: El temor a la muerte. Titulo: Las Conclusiones del Libro de Apocalipsis: El Fin del Miedo. Texto: Apocalipsis 22: 6 - 10.

Introducción:

A. En nuestro texto de hoy, hemos llegado al final del libro. Los versículos que hemos leído hoy sirven como la conclusión del Señor al libro de Apocalipsis. Entonces, avancemos juntos por estos versículos y concluyamos nuestro estudio del libro de Apocalipsis.

B. Cuando el Señor cierra este libro, tiene algunas declaraciones finales que hacer. La primera de ellas es sobre su propia Palabra, nos dice que:

(Dos minutos de lectura)

BOSQUEJO-SERMÓN: CÓMO SERÁ LA NUEVA JERUSALÉN - APOCALIPSIS 22:1 - 5 (VIDEO)

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Tema: El temor a la muerte. Titulo: Cómo será la nueva Jerusalén. Texto: Apocalipsis 22: 1 - 5. Autor: Pastor Edwin Guillermo Nuñez Ruiz.


Introducción:

A. Acostumbremonos a pensar en el cielo como nuestro hogar, nuestra patria celestial, hoy continuaremos describiendo es te maravilloso lugar hecho para nosotros.

B. Estos pocos pensamientos aquí revelan la grandeza de nuestro hogar celestial.

(Dos minutos de lectura)

BOSQUEJO - SERMÓN: ESTUDIO BIBLICO, LA NUEVA JERUSALÉN (parte dos) - VIDEO

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Tema: El temor a la muerte. Titulo: Estudio bíblico, la jerusalén celestial (parte dos). Texto: Apocalipsis 21: 22 - 27. Autor: Pastor Edwin Guillermo Núñez Ruiz.

(2 MINUTOS DE LECTURA)


Introducción:

A. Repaso: Lo que pasa en la nueva Jerusalén (ver. 4 - 6), los que van a la nueva Jerusalén (ver 5 - 8), como es la nueva Jerusalén (ver. 9 - 21).

B. Hoy reflexionaremos sobre lo que es la esencia de la nueva Jerusalén. Dicha esencia se puede resumir en la frase: la gloria de dios, que no es la nube aquella del tabernaculo sino Dios mismo.

C. Ahora, porque Dios mismo esta allí, la ciudad:

BOSQUEJO-SERMÓN: La nueva Jerusalén que desciende del cielo: El fin del temor a la muerte - EXPLICACIÓN APOCALIPSIS 21: 9 - 21

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Titulo: La nueva Jerusalén que desciende del cielo: El fin del temor a la muerte.Texto: Apocalipsis 21: 9 - 21.Autor: Pastor Edwin Guillermo Núñez Ruiz.


Introducción:

A. La ultima vez que el texto nos hablo de la Jerusalén celestial se centro en mostrarnos lo que pasada en ella, aquí tenemos ahora de nuevo una descripción de la misma, sin embargo, este texto se centra en mostrarnos como es ella.

B. Fieles a nuestro método de estudio las ultimas enseñanzas tomaremos versículo a versículo para descubrir como es la Jerusalén celestial.

I. VERSÍCULO 9.

A. Salta a la vista la intervención ahora del ángel que tiene las siete copas de la ira de Dios, este mismo es quien le muestra a Juan a la gran ramera (17: 1 - 5). Ahora, en contraste le muestra a la esposa del cordero.

B. Es de anotar también la relación entre la Jerusalén celestial y la iglesia leyendo en contexto parece ser lo mismo, por ello creo que el mismo pueblo que fue arrebatado al cielo ahora descenderá en ella al nuevo universo.


II. VERSÍCULO 10

A. Aunque la expresión del versículo dos: "descender del cielo, de Dios", Aparece aquí, tal parece que esta es otra visión de la misma ciudad. Como ya dijimos aquí se enfatizara como es la ciudad en contraste de que pasa en la ciudad que fue lo visto en los primeros versículos.

B. Aquí se nos aclara que Juan vio la ciudad desde una montaña alta, también se nos dice que Juan no solo llamo a esta ciudad, santa sino también grande.


III. VERSÍCULO 11.

A. En este versículo hallamos el resumen de los versículos que siguen, estos nos van a mostrar LA GLORIA DE DIOS manifestada en la ciudad, aquella gloria, no es la nube del A.T. es Dios mismo (como ya se dijo al comienzo del capitulo). Por ello la ciudad RESPLANDECE, como una piedra preciosa transparente.

A. A partir de este versículo se nos dan detalles de la ciudad:

1. Muralla: La ciudad tiene una gran muralla, la muralla esta hecha de Jaspe (diamante), los muros de esta marcan los limites de la ciudad, cada muro mide de largo doce mil estadios (2.200 km), según el versículo dieciséis y de alto setenta y cinco metros (ver. 17). La muralla tenia doce cimientos, cada cimiento tenia esculpido el nombre de cada uno de los doce apóstoles quienes aquí representan al pueblo de Dios del N.T. (ver. 14). El material de los cimientos era de todo tipo de piedras preciosas (ver. 19  - 20).

2. Puertas Esta muralla tiene doce puertas, cada puerta es una perla (ver. 21), la ciudad es cuadrada y en cada lado de este cuadrado hay tres de estas puertas (ver. 13), en cada puerta hay un ángel (protección) y cada puerta tiene el nombre de una de las doce tribus de Israel (el pueblo de Dios del A.T.)

B. Con esto lo que se nos quiere decir es una sola cosa: el lugar es sencillamente impresionante.


Conclusiones:

La Nueva Jerusalén es más que una ciudad; es nuestro hogar eterno. Esta visión nos da esperanza, recordándonos la protección de Dios. En la segunda parte continuaremos explorando este asombroso lugar. ¡Déjanos tu comentario sobre cómo lo imaginas!

VERSIÓN LARGA

A menudo, la fe es un mapa incompleto, una historia susurrada que atesoramos en el corazón. Escuchamos de cielos y promesas, de un destino final que nos espera más allá del velo de esta vida. Y en ese camino, la muerte se erige como una sombra, un final abrupto que, a pesar de las certezas, a veces nos roba el aliento. Pero el Apocalipsis, el último de los libros, no es solo el relato del fin; es el de la revelación, el de un nuevo comienzo que se nos muestra con una claridad deslumbrante. La última vez que el texto nos habló de la Jerusalén celestial, su enfoque era lo que sucedería dentro de ella: la ausencia de lágrimas, de dolor, de la noche. Era una promesa de lo que viviríamos. Pero ahora, en un giro extraordinario, el texto no nos habla de lo que pasa en la ciudad, sino de lo que ella es. Es un cambio de perspectiva que nos invita a detenernos, a sentir la inmensidad de lo que está por venir. Como si, después de haber escuchado la historia, nos invitaran a tocar la textura del papel donde fue escrita, a sentir la calidez de la tinta que la compuso.

Fieles a nuestro viaje, nos acercaremos a estos versículos como quien se inclina para examinar una pieza de joyería finamente trabajada, una joya que no solo es hermosa, sino que también contiene la historia completa del universo. Tomaremos versículo a versículo para descubrir cómo es la Jerusalén celestial, no como una lista de datos, sino como el retrato íntimo del corazón de Dios.

Versículo 9: El contraste glorioso

De repente, un ángel se acerca. No es un ser cualquiera, sino uno de los que portan las siete copas de la ira de Dios, el mismo que le mostró a Juan la gran ramera, la Babilonia que representaba la corrupción y la opulencia de un mundo alejado de Dios. Pero ahora, en un contraste que debe haberle partido el alma, le muestra a Juan a la esposa del Cordero. Es el drama de la historia humana condensado en un instante: el final de la decadencia y la llegada de la redención. La esposa del Cordero, pura y radiante, es la Jerusalén celestial. Este no es un mero adorno; es una verdad profunda y conmovedora. La Jerusalén celestial no es solo una ciudad a la que vamos, sino la representación tangible de la iglesia misma. Es la comunidad de los redimidos, el pueblo que fue arrebatado al cielo y ahora desciende, no como un habitante, sino como la esencia misma de ese lugar. La ciudad no es el contenedor; es el contenido. Nosotros, el pueblo de Dios, somos la ciudad. Nuestros gozos, nuestras luchas, nuestra fe, todo lo que nos hizo lo que somos, se ha fundido en la eternidad para crear esta obra de arte. Y esta es una idea que nos sacude, que nos llama a vernos no como individuos aislados, sino como la argamasa que une los ladrillos de esta ciudad eterna, como los hilos que tejen su tapiz. El final de la historia no es que somos salvos y luego vivimos en una ciudad, sino que somos salvos y nos convertimos en esa ciudad, en la morada de Dios.

Versículo 10: La visión desde la cumbre

La revelación continúa. Juan es llevado en el Espíritu a una "montaña alta y grande". Desde esta cumbre, la perspectiva es distinta, el aire es más puro, la visión se extiende más allá de los horizontes terrenales. Desde allí, contempla la ciudad. Ya no solo la llama "santa" –una cualidad inherente a su naturaleza divina–, sino también "grande". Esta grandeza no se refiere únicamente a su tamaño, sino a una magnitud que desafía la comprensión humana. Es la grandeza de la misericordia, la grandeza de la gracia, la grandeza del amor que la ha creado. Es una ciudad que se extiende más allá de lo que podemos imaginar, un lugar que trasciende nuestras limitaciones y nuestras formas de medir. Es como si Dios nos dijera: "Lo que tengo preparado para ti no cabe en tus palabras, no cabe en tus números. Es más vasto que tu cielo y tu tierra, más profundo que tu océano, más inmensamente bello que tu atardecer más glorioso". Y en esa cima, Juan no solo ve, sino que siente el peso y el honor de ser parte de algo tan inmensamente grande. Para nosotros, esta visión nos invita a subir nuestra propia montaña, a despegarnos de lo trivial y lo terrenal, y a contemplar nuestro destino con la perspectiva de la eternidad. Desde esa altura, nuestros miedos a la muerte parecen pequeños, nuestras preocupaciones mundanas, efímeras. Porque lo que nos espera, lo que somos, es una ciudad santa y grande, que desciende del cielo, de Dios mismo.

Versículo 11: El resplandor que es Dios

La gloria. Esa palabra, a menudo usada en himnos y oraciones, se hace palpable en este versículo. Encontramos aquí el resumen de todo lo que sigue: la gloria de Dios manifestada en la ciudad. Pero esta no es la gloria velada del Antiguo Testamento, la nube que se posaba sobre el tabernáculo. Es una gloria sin velos, sin intermediarios, porque la ciudad resplandece con la presencia de Dios mismo. La ciudad no es iluminada por una lámpara o un sol; la luz emana de ella, porque la fuente de la luz está dentro, es el latido mismo de su ser. Se nos dice que brilla "como una piedra preciosa, como jaspe, diáfana como el cristal". El jaspe, en la antigüedad, se asociaba con el diamante, una piedra de increíble dureza y brillo. Pero la descripción "diáfana como el cristal" añade una capa de significado. No es solo que la ciudad brille, sino que es transparente. No hay nada que esconder, no hay sombras, no hay opacidad. La pureza de Dios impregna cada rincón, cada estructura, cada partícula. La ciudad no solo refleja la gloria de Dios; está hecha de esa gloria. Es una manifestación física de Su carácter. El miedo a la oscuridad, a lo desconocido, a los rincones ocultos de la muerte, se disuelve en esta luz. Porque la oscuridad no tiene cabida en un lugar donde la luz es el material de construcción. Viviremos en el corazón mismo de la luz, envueltos en la gloria de Aquel que nos amó primero.

Versículo 12: La majestuosidad construida

A partir de aquí, los detalles se vierten sobre nosotros como un torrente de revelaciones. La ciudad tiene una gran muralla hecha de jaspe. Es la gloria de Dios la que la protege y la define. Sus dimensiones son colosales: "doce mil estadios" (unos 2.200 km) de largo en cada uno de sus cuatro lados y setenta y cinco metros de alto, una fortaleza inconmensurable. Pero es en su diseño donde reside la verdadera belleza. La muralla tiene doce cimientos, y en cada uno de ellos, el nombre de un apóstol. Los cimientos son de todo tipo de piedras preciosas, una sinfonía de colores y brillos. Esto nos habla de un fundamento inamovible, construido sobre la fe y el sacrificio de aquellos que lo dieron todo. Nos recuerda que nuestra fe no es un invento reciente, sino una historia que se remonta a los primeros testigos.

Y luego están las puertas. Doce puertas, cada una una perla de una magnificencia inimaginable. Una sola perla, que probablemente es el resultado del dolor y la irritación, se ha convertido en la puerta de acceso a la gloria. Esto nos evoca la imagen del mismo Cristo, el que sufrió por nosotros y se convirtió en la puerta. Y en cada puerta, el nombre de una de las doce tribus de Israel, el pueblo de Dios del Antiguo Testamento. Este detalle es un abrazo a la historia, una confirmación de que Dios no olvida ninguna de Sus promesas. El Antiguo y el Nuevo Testamento, el pueblo de Israel y la iglesia, no son dos historias paralelas, sino dos ríos que se unen en un solo océano. Y a la entrada de cada una de estas puertas, un ángel. El ángel no está allí para impedir el paso, sino para proteger y dar la bienvenida, como un portero que nos recibe en casa después de un largo viaje.

En el corazón de estos detalles, se nos revela una sola verdad: el lugar es sencillamente impresionante. Es un lugar donde la fe se ha hecho arquitectura, donde la gracia se ha hecho material, donde la historia de la salvación se ha esculpido en cimientos y puertas. Es un lugar que no solo nos espera, sino que nos define.

Conclusión

La Nueva Jerusalén es más que una ciudad; es nuestro hogar eterno. Esta visión nos da una esperanza que supera todo miedo, recordándonos la protección de Dios y la magnificencia de nuestro destino. Esta no es una simple descripción de un lugar lejano, sino un retrato de nuestra propia esencia futura. En la segunda parte continuaremos explorando este asombroso lugar, sus medidas, sus materiales y la promesa que encierra. En este momento, te invito a cerrar los ojos por un instante. ¿Cómo te imaginas este lugar? Déjanos tu comentario.

BOSQUEJO-SERMON: CÓMO ES EL CIELO SEGÚN LA BIBLIA _ EXPLICACION APOCALIPSIS 21: 1 - 5.

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Tema: El temor a la muerte. Titulo: Cómo es el cielo según la Biblia. Texto: Apocalipsis 21: 1 - 5.Autor: Pastor Edwin Guillermo Núñez Ruiz.


Introducción:

A. Vamos llegando ya a la etapa final de todos estos eventos con esta visión de Juan, aquí se le revela lo que hemos llamado el cielo futuro o el cielo eterno.

B. Realizaremos un estudio expositivo de estos dos capítulos finales de la Biblia para darnos una idea general del lugar donde pasaremos la eternidad.