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BOSQUEJO
Tema: Jueces. Título: El llamado de Gedeón. Texto: Jueces 6: 11 ss. Autor: Pastor Edwin Guillermo Núñez Ruiz.
Introducción:
A. Hoy iniciamos el estudio de la vida de otro juez de Israel, el quinto para ser más exacto, repasemos un poco: Otoniel, Aod, Samgar, Débora y Gedeón.
B. Comencemos hablando de su llamado y lo que nos enseña:
I. NO TE QUEJES, ACTÚA (Ver 11 – 14).
A. Cuando el Ángel (que en este caso es Dios mismo conf. Ver 14, 16), llamándolo hombre esforzado y valiente, (frase llamativa pues el verso 11 nos aclara que Gedeón estaba escondiéndose de los Madianitas, por ello algunos interpretan esto más como un deseo que como una realidad), va a hacer el llamado a Gedeón este le responde de manera bastante particular:
- “Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Dónde están todas esas maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: “¿No nos sacó Jehová de Egipto?”. Y ahora Jehová nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de los madianitas”.
Esto demuestra la confusión, la queja, el malestar que padecía el hombre.
Aún más particular es la respuesta de Dios quien no se pone a dar las explicaciones que ya sean dado en el verso 7 -10, cosas que Gedeón ya debía saber, solo le dice que debe actuar con la expresión: “Ve con esta tu fuerza y salvarás a Israel de manos de los madianitas”.
B. Esto equivale al creyente que se queja de la situación de la iglesia, de su vida espiritual y pide explicaciones que ya debería saber, por tanto, Dios sencillamente lo manda a actuar a hacer algo para solucionar la situación.
II. LO VITAL ES QUIEN TE ENVIA (Ver 15 – 16).
A. Al ser enviado Gedeón se excusa diciendo que él es Pobre y que su familia es pequeña e insignificante. La respuesta de Dios no es animarlo diciéndole que él es un campeón y que él puede, sino más bien le dice que lo realmente importante no es quien es el sino quien lo envía a él. Considere estas palabras: “Ciertamente yo estaré contigo y tu derrotaras a los Madianitas”.
B. Es importante aquí retomar un tema que es reticente en el libro de Jueces y es el de la incapacidad de quienes Dios llama: Otoniel era también insignificante en su familia, Aod era Zurdo o lisiado de su mano derecha, Samgar era un extranjero, Débora era una mujer, ahora tenemos aquí a un hombre pobre y de una pequeña e insignificante familia.
C. Las personas llamadas al ministerio no son aptas, no califican para él. Sin embargo, cuando se sienta tentado a pensar algo así repítase a usted mismo que: no es por quién es usted sino por quien lo llama que usted puede hacerlo.
III. ASEGURATE DE TU LLAMADO (Ver 17 – 24).
A. Gedeón desea saber si en verdad es Dios quien le esta comisionando y para ello pide una señal. Gedeón cocinara un cabrito y panes sin levadura seguramente con la intención de que el Ángel los coma. Sin embargo, algo más sucede y es que el Ángel hace que aquella comida sea consumida encima de una roca. Gedeón entonces se da cuenta que quien habla con él es Dios mismo.
B. Si algo debe tener seguro un cristiano es que tiene un llamado de Dios, entonces esa no es la pregunta sino mas bien ¿a qué he sido llamado? Un creyente debe ser responsable en descubrir su llamado y hacerlo con fidelidad.
Algunas pautas para conocer su llamado son:
1. Ore por su llamado.
2. Descubra que le gusta hacer y que lo haga bien.
3. Descubra en que le va bien.
Conclusiones.
El relato de Gedeón nos enseña que el llamado divino no depende de nuestras apariencias o habilidades, sino de la autoridad de Dios que nos envía. Muchas veces, podemos sentirnos inseguros o insignificantes, pero es fundamental recordar que el verdadero poder radica en el que nos llama. La clave está en actuar, buscar nuestro propósito y permanecer firmes en la fe, confiando en que Dios está con nosotros en cada paso del camino.
AUDIO
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VERSIÓN LARGA
El Llamado de Gedeón
Jueces 6:11 ss.
Introducción:
A. Hoy comenzamos el estudio de la vida de un juez notable de Israel, el quinto en la serie de jueces que Dios levantó para guiar a Su pueblo en tiempos de crisis. Recordemos brevemente a los jueces que lo precedieron: Otoniel, Aod, Samgar y Débora. Cada uno de ellos desempeñó un papel crucial en la historia de Israel, y hoy nos enfocaremos en Gedeón, un hombre que respondería al llamado divino en un período de gran necesidad.
B. La historia de Gedeón es fascinante porque no solo trata de la victoria en la batalla, sino también del proceso por el cual fue llamado y preparado por Dios para cumplir un propósito mayor. A medida que exploramos el llamado de Gedeón, reflexionaremos sobre lo que su historia nos enseña acerca de nuestra propia vida y cómo podemos responder al llamado de Dios en medio de nuestras luchas y confusiones.
C. En este estudio, analizaremos cómo las circunstancias personales, las dudas y las excusas pueden ser superadas cuando recordamos quién nos envía y por qué es vital actuar en fe. La vida de Gedeón nos ofrece lecciones valiosas sobre la fe, el valor y la obediencia.
I. No Te Quejes, Actúa (Ver 11-14)
A. En el relato, encontramos a Gedeón en una situación desesperante. El ángel del Señor, que en realidad es una manifestación de Dios mismo (como se aclara en los versículos 14 y 16), se dirige a él llamándolo "hombre esforzado y valiente". Esta es una frase intrigante, especialmente porque el verso 11 nos muestra que Gedeón estaba escondiéndose de los madianitas. Algunos pueden interpretar este título como un deseo divino más que una realidad presente.
B. La respuesta de Gedeón es reveladora: “Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Dónde están todas esas maravillas que nuestros padres nos han contado?”. Aquí, Gedeón expresa confusión, queja y un profundo malestar por la situación que enfrenta. Su respuesta es un reflejo de la lucha interna que muchos de nosotros experimentamos cuando Dios nos llama a actuar en medio de circunstancias adversas.
C. Gedeón se siente abrumado por la realidad de su situación y por el sufrimiento de su pueblo. Sin embargo, Dios no se detiene a explicar las razones detrás de las dificultades del pueblo de Israel. En lugar de eso, le dice a Gedeón: “Ve con esta tu fuerza y salvarás a Israel de manos de los madianitas”. Esto es un llamado a la acción. Dios no se enfoca en las quejas de Gedeón; más bien, lo impulsa a actuar.
D. Este principio se puede aplicar a los creyentes de hoy. A menudo, nos encontramos quejándonos de la situación de nuestra iglesia o de nuestra vida espiritual, pidiendo explicaciones que ya deberíamos conocer. En lugar de buscar razones, Dios nos llama a actuar, a involucrarnos y a buscar soluciones. La queja puede ser un obstáculo para nuestra misión, pero la acción es lo que nos permite avanzar.
E. Reflexionemos sobre nuestras propias vidas: ¿cuántas veces hemos estado en una situación similar a la de Gedeón, sintiéndonos impotentes y quejándonos de nuestras circunstancias? Dios nos invita a dejar de lado nuestras quejas y a levantarnos en acción. En lugar de esperar a que las cosas cambien por sí solas, debemos ser parte del cambio que deseamos ver. La llenura del Espíritu Santo y nuestra disposición a actuar pueden transformar no solo nuestras vidas, sino también la vida de quienes nos rodean.
II. Lo Vital es Quién Te Envía (Ver 15-16)
A. Cuando Gedeón se entera de que ha sido llamado, comienza a excusarse, alegando que es pobre y que su familia es insignificante. En lugar de alentar a Gedeón con palabras de motivación, Dios le responde que lo importante no es quién es él, sino quién lo envía. La afirmación de Dios: “Ciertamente yo estaré contigo y tú derrotarás a los madianitas” es crucial. No se trata de las capacidades de Gedeón, sino del poder de Dios que lo respalda.
B. Este tema de la incapacidad de los llamados es recurrente a lo largo del libro de Jueces. Otoniel, Aod, Samgar y Débora eran personas que, a ojos humanos, no parecían aptas para el liderazgo. Otoniel era un hombre de una familia insignificante, Aod era zurdo (lo que en su cultura era visto como una desventaja), Samgar era un extranjero y Débora, siendo mujer, enfrentaba su propio conjunto de desafíos en una sociedad patriarcal. Ahora, aquí tenemos a Gedeón, que se describe como pobre y de una familia sin renombre.
C. Es fundamental recordar que las personas que son llamadas al ministerio no son necesariamente las más capacitadas o las más destacadas. En momentos de inseguridad, es importante recordar que no es por quiénes somos nosotros, sino por quién nos llama que podemos llevar a cabo la misión. Nuestro valor y capacidad provienen de Dios, quien nos fortalece y nos envía a cumplir Su propósito.
D. Reflexionar sobre nuestra identidad en Cristo es esencial. En 2 Corintios 5:17, se nos dice que somos nuevas criaturas. Nuestra identidad no está definida por nuestras debilidades o circunstancias, sino por el poder de Dios que opera en nosotros. La perspectiva de Gedeón cambió cuando comprendió que no se trataba de su debilidad, sino de la fuerza divina que lo acompañaba. Esta verdad nos debe impulsar a confiar más en Dios y menos en nuestras limitaciones.
E. Las excusas que Gedeón presenta son comunes entre los creyentes. A menudo, sentimos que no somos lo suficientemente buenos, lo suficientemente preparados o que no tenemos las habilidades necesarias. Pero Dios no busca a los perfectos; busca a aquellos que están dispuestos a dejarse usar por Él. Si Dios te ha llamado, recuerda que Él te capacitará para lo que te ha encomendado.
III. Asegúrate de Tu Llamado (Ver 17-24)
A. A medida que Gedeón busca certeza sobre su llamado, pide una señal a Dios. Decide preparar un cabrito y panes sin levadura, buscando que el ángel los consuma. Esta acción muestra la seriedad de Gedeón al querer confirmar que realmente es Dios quien lo está llamando. Cuando el ángel toca la ofrenda, el fuego consume el sacrificio, y Gedeón se da cuenta de que está en presencia de Dios.
B. La experiencia de Gedeón nos enseña que es esencial que cada creyente tenga claridad sobre su llamado. La pregunta no debe ser si estamos llamados, sino a qué hemos sido llamados. Como cristianos, debemos ser responsables en descubrir nuestro propósito y responder a él con fidelidad. No basta con desear ser utilizados por Dios; debemos buscar activamente entender Su voluntad para nuestras vidas.
C. Algunas pautas para conocer tu llamado son:
1. Ore por su Llamado: La oración es fundamental en la búsqueda del propósito de Dios. Pedir a Dios que revele Su voluntad y dirección es un primer paso esencial. La comunicación constante con Dios nos permite estar en sintonía con Su voz. La oración no solo nos ayuda a escuchar, sino que también nos prepara para actuar.
2. Descubra qué le Gusta Hacer y lo que Hace Bien: Muchas veces, Dios nos llama a servir en áreas donde tenemos pasión y habilidad. Reflexiona sobre las cosas que te entusiasman y en las que tienes éxito. Esto puede ser un indicador de hacia dónde Dios te quiere guiar. La pasión y la habilidad suelen ir de la mano cuando se trata de nuestro llamado.
3. Descubra en qué le Va Bien: A veces, el camino hacia nuestro llamado se revela a través de las oportunidades que se nos presentan. Observa las áreas en las que has sido bendecido y donde has visto resultados positivos, ya que esto puede sugerir el camino que Dios desea que tomes. No subestimes las pequeñas oportunidades; a menudo, son escalones hacia un llamado más grande.
D. Es importante recordar que la confirmación de nuestro llamado puede venir de diferentes maneras. A veces, Dios utiliza la comunidad de creyentes para confirmarnos. Escuchar el consejo de líderes espirituales o de amigos de fe puede ser una forma en que Dios nos habla. La Escritura también es una fuente poderosa de dirección. A medida que leemos y meditamos en la Palabra de Dios, Él puede revelarnos Su propósito para nosotros.
Conclusiones:
El relato de Gedeón nos enseña que el llamado divino no depende de nuestras apariencias o habilidades, sino de la autoridad de Dios que nos envía. Muchas veces, podemos sentirnos inseguros, inadecuados o insignificantes ante el desafío que tenemos por delante. Sin embargo, es fundamental recordar que el verdadero poder radica en el que nos llama.
La vida de Gedeón nos desafía a no quedarnos en la queja, sino a actuar. Nos invita a reconocer que lo vital no es nuestra capacidad, sino el Dios que nos envía. Enfrentaremos momentos de duda y confusión, pero la clave está en actuar con fe, buscar nuestro propósito y permanecer firmes en la fe, confiando en que Dios está con nosotros en cada paso del camino.
A medida que reflexionas sobre el llamado de Gedeón, pregúntate: ¿Estoy dispuesto a dejar mis excusas y responder al llamado de Dios en mi vida? La historia de Gedeón nos muestra que, aunque podamos sentirnos pequeños e insignificantes, Dios tiene un plan para cada uno de nosotros y nos equipa para cumplir Su propósito. Que podamos, como Gedeón, ser valientes y obedientes al llamado que Dios nos ha hecho, sabiendo que Él está con nosotros en cada paso del camino.
Finalmente, recordemos que el llamado de Dios es un proceso. Puede que no entendamos completamente todo lo que Él quiere hacer en nuestras vidas, pero si nos acercamos a Él con un corazón dispuesto y una mente abierta, Él nos guiará y nos usará para Su gloria. Así que, cuando sientas que Dios te llama a hacer algo, no te quedes paralizado por el miedo o la duda. Actúa, confía en Su poder y permite que Su Espíritu te llene y te guíe en cada paso del camino. ¡Amén!
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