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✝️BOSQUEJO - ✝️SERMÓN - ✝️PREDICA: ✝️SOBRE EL PECADO DE SODOMA Y GOMORRA✝️

✝️Tema: Génesis. ✝️Titulo: Sobre el pecado de Sodoma y Gomorra. ✝️Texto: Génesis 19: 1 - 12. ✝️Autor: Pastor Edwin Guillermo Nuñez Ruiz.


Introducción:

A. Hoy nos corresponde el pasaje sobre la destrucción de Sodoma y Gomorra. Un pasaje en verdad dramático que nos revela una acción violentista de Dios sobre ciudades que se habían entregado al pecado, es un pasaje bastante revelador sobre aspectos del carácter de Dios que a muchos no les gusta pero que son ciertos. Vamos a estudiar hoy lo que ocurría en esta Ciudad.

I. LA ESTADIA EN SODOMA (Ver 1)


A. La historia de Lot nos muestra una progresión descendente:

1. Él miro a Sodoma: (Gen 13: 10): Él vio en Sodoma una oportunidad de hacer dinero aunque el lugar ya fuera conocido por su pecado (Ver 13).

2. Él vivía cerca de Sodoma: (Gen 13: 12).

3. Él vivía en Sodoma: (Gen 14: 12): Allí fue robado y secuestrado.

4. Probablemente él gobernaba en Sodoma: (Gen 19:1) las puertas de la ciudad donde se hallaba Lot era el lugar donde: se hacían tratos comerciales, se dictaba justicia, se charlaba Y Lot estaba allí cuando llegaron los ángeles.

5. Note que Lot escogió Estar cerca de Sodoma para hacer más riqueza, ser mas prospero pero al final de este capitulo notaremos que quedo sin nada

B. Lo que deseo hacerle notar es que una simple mirada, una mirada avara, mundana y carnal lo condujo a tantas incomodas y pecaminosas situaciones. Muchos de nuestros fracasos espirituales no se dan de la noche a la mañana, se requiere un proceso, se requiere tiempo, la Biblia nos dice que: No amemos al mundo (1 Juan 2:15; Rom 12:2; Col 3: 1 - 2).


II. EL PECADO DE SODOMA (Ver 4 - 5)


A. El relato nos dice que los varones de Sodoma, todos los varones de Sodoma rodearon la casa y querían “conocer” a los visitantes. la palabra conocer no se refiere a el hecho de presentárselos o que deseaban saber más de ellos, conocerlos se refiere a tener relaciones sexuales con ellos, todos los hombres de Sodoma según el texto eran Homosexuales.

Como dijimos en predicas anteriores los pecados de Sodoma eran múltiples (2 Ped 2:6), estos incluían: Homosexualismo (Jud 1:7), si desea saber que opina Dios del Homosexualismo revise este pasaje y lo sabrá. Además la Biblia describe la homosexualidad como: maldad (Gen 19:7); abominación (Lev 18: 22 - 23; 20:13); el homosexual es un perro (la palabra perro designa al varón homosexual que practicaba en los templos la prostitución sagrada). La homosexualidad tambien es una cosa infame (Det 23:18); (Jueces 19: 23 - 24); algo antinatural y vergonzoso (Rom 1: 26 - 27) y según leímos en Judas una inmoralidad.

B. No es verdad como dicen muchos que la homosexualidad es algo Bíblico y sin importancia, es un pecado. sin embargo, nuestro trato a los homosexuales debe ser bondadoso.


III. EL JUICIO EN SODOMA (Ver 11)


A. Debido al pecado y porque Dios es justo Sodoma y Gomorra fueron enjuiciados. Dicho juicio comenzó con una ceguera (Ver 11) sobre los hombres que querían violar a los ángeles y que parece ser violaron a Lot o por lo menos lo intentaron (Ver 9).

B. Continúo con la advertencia de la destrucción. Los ángeles le dicen a Lot que saque a su familia y bienes de allí porque el lugar va a ser destruido. Nosotros tenemos hoy día un mensaje similar al de los ángeles, el mensaje que esta tierra va a ser destruida como un juicio de Dios por el pecado de la humanidad (2 Pedro 3: 5 - 12)

C. Seguido vemos la burla de los yernos. Cuando los yernos escucharon el mensaje que Lot les trasmitía le causo gracia y se burlaban de él (Ver 14) en realidad ellos no creyeron que esto fuera en serio. Tenemos que ser conscientes que para los incrédulos el mensaje de  la destrucción final de todas las cosas puede ser risible pero esto no debe detenernos de predicarlo. (2 Pedro 3: 3 - 4).


CONCLUSIONES

La progresión de Lot demuestra que la mirada mundana lleva a la ruina. El pecado de Sodoma confirmó la justicia de Dios. Hoy, tenemos la advertencia de Su inminente juicio (2 Pedro 3). No caigamos en la avaricia ni nos dejemos detener por la burla de los incrédulos. Dios nos llama a examinar si estamos amando al mundo.

VERSIÓN LARGA

El pasaje de Génesis 19:1-12 no es meramente una narrativa histórica, sino una revelación dramática del carácter inmutable de Dios. La destrucción de Sodoma y Gomorra se erige como uno de los actos de juicio más violentos y explícitos en el canon veterotestamentario. Este evento confronta directamente la sensibilidad contemporánea que a menudo se limita a aceptar un Dios de amor incondicional, obligándonos a reconocer la faceta ineludible de Su justicia absoluta y Su ira santa contra el pecado persistente y desenfrenado. El texto nos revela las profundidades de la depravación a las que puede llegar una sociedad, y al mismo tiempo, establece un estándar eterno para la santidad divina y el juicio moral. Este estudio se centrará en desentrañar las causas de la ruina de la ciudad y el proceso de la caída espiritual del hombre que se había asentado en medio de ella. Es un pasaje bastante revelador sobre aspectos del carácter de Dios que a muchos no les gusta pero que, sin embargo, son ciertos y necesarios para entender Su majestad y soberanía moral.

La historia de Lot, sobrino de Abraham, no es solo un telón de fondo para el juicio de Sodoma, sino que funciona como un profundo estudio de caso sobre la progresión descendente y gradual que conduce inevitablemente a la ruina espiritual. Su destino no fue un accidente de un día, sino la culminación de una serie de decisiones mundanas que priorizaron la ventaja económica sobre el discernimiento espiritual. El proceso de su apostasía latente se puede trazar con precisión quirúrgica a lo largo de los capítulos de Génesis. El primer paso fue el acto de la voluntad: él miró a Sodoma (Génesis 13:10). Esta no fue una mirada neutral; fue una mirada de avaricia y codicia, una que vio potencial económico y la oportunidad de "hacer dinero" en la llanura fértil, a pesar de que el lugar ya era conocido por su notoria maldad ante Jehová (Ver 13). El atractivo carnal y materialista se sobrepuso a la advertencia del pecado. La mirada se convirtió, peligrosamente, en proximidad: él vivía cerca de Sodoma (Génesis 13:12). La barrera protectora de la separación física y espiritual se había roto. La siguiente fase fue la inmersión total: él vivía en Sodoma (Génesis 14:12). En esta etapa, su conexión con la ciudad era tan profunda que se convirtió en una víctima de sus conflictos, siendo robado y secuestrado, sufriendo las consecuencias directas de su mala elección. El versículo 1 de Génesis 19 nos da el indicio más alarmante y culminante: Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad. En el contexto antiguo, la puerta no era un lugar de paso ocios; era el foro cívico de la vida: el lugar donde se hacían tratos comerciales, se dictaba justicia, se charlaba sobre política y se tomaban las decisiones gubernamentales. Esto sugiere fuertemente que Lot había ascendido a una posición de autoridad o influencia, pasando de ser un mero residente tolerado a un participante activo, y quizás un gobernante o juez, en la vida de Sodoma. Su objetivo inicial, escogiendo estar cerca de Sodoma para hacer más riqueza y ser más próspero, se logró en apariencia con una posición de prestigio, pero al final de este capítulo 19, notaremos la ironía y la tragedia de su decisión: queda sin nada, habiendo perdido su posición, su casa, su esposa y la mayor parte de su familia. Lo que esta progresión nos enseña es que muchos de nuestros fracasos espirituales no se dan de la noche a la mañana; se requiere un proceso, se requiere tiempo y una serie de compromisos graduales. La mirada avara, mundana y carnal fue el catalizador que lo condujo a tantas incómodas y pecaminosas situaciones. La Biblia nos advierte con insistencia contra esta mundanalidad: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” (1 Juan 2:15); “No os conforméis a este siglo” (Romanos 12:2); la mente debe estar puesta en las cosas de arriba (Colosenses 3:1-2). La avaricia ciega el juicio espiritual y nos coloca en el camino que lleva directamente a la inmundicia y la pérdida.

El clímax de la iniquidad de la ciudad se revela en los versículos 4 y 5. El relato bíblico es enfático al describir la magnitud de la depravación: “Desde el joven hasta el viejo, todo el pueblo hasta el último hombre,” rodearon la casa, y demandaron a Lot: “¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.” La exégesis de la palabra clave “conocer” (יָדַע - yada) en el contexto bíblico es de una violencia y significado inequívocos: se refiere aquí al acto de la relación sexual. Si bien yada puede significar conocimiento intelectual, su uso en este contexto, especialmente cuando está asociado a una exigencia masiva y violenta de una multitud de varones por tener acceso a otros varones foráneos, no puede interpretarse de otra manera que como la demanda de una relación homosexual forzada. La narración subraya que todos los varones de Sodoma rodearon la casa, revelando una cultura donde la práctica homosexual no era solo tolerada, sino una norma generalizada y violenta. Las Escrituras confirman que los pecados de Sodoma eran múltiples (Ezequiel 16:49 menciona orgullo, saciedad de pan y ociosidad), pero el pecado sexual, específicamente la homosexualidad violenta, fue su manifestación más escandalosa y la que atrajo el fuego del juicio (Judas 1:7; 2 Pedro 2:6). No es verdad, como dicen muchos hoy, que la homosexualidad sea algo bíblico o sin importancia. La Biblia es explícita en su caracterización y condena de estas prácticas. La homosexualidad se describe como maldad (Génesis 19:7), como una abominación ante Dios (Levítico 18:22; 20:13), y el varón homosexual era designado como “perro” (una palabra que designa a quien practicaba la prostitución sagrada o ritual), y el acto como una cosa infame (Deuteronomio 23:18), algo antinatural y vergonzoso (Romanos 1:26-27) e inmoralidad (Judas 1:7). Este pasaje de Génesis 19, sumado a los textos del Levítico y Romanos, establece con firmeza la posición de Dios. Sin embargo, en medio de esta firmeza doctrinal, la iglesia está llamada a un trato bondadoso y lleno de gracia hacia los individuos. La condena recae sobre el pecado, no sobre el pecador, a quien se le ofrece la única salida: el arrepentimiento y la redención en Cristo.

Debido a este pecado desenfrenado y porque Dios es justo, Sodoma y Gomorra fueron irrevocablemente enjuiciadas. Dicho juicio, precedido por la misericordiosa intervención de Abraham (Génesis 18), comenzó con una acción sobrenatural en la calle: una ceguera temporal que cayó sobre los hombres que querían violar a los ángeles (Ver 11). Esta ceguera, lejos de detener a los sodomitas, solo magnificó la profundidad de su maldad y ceguera espiritual, pues “se fatigaban buscando la puerta” con una obstinación absurda, demostrando la persistencia del mal. La siguiente fase fue la advertencia clara de la destrucción. Los ángeles, habiendo completado su misión de investigación y castigo inicial, le dicen a Lot que saque a su familia y bienes de allí porque el lugar iba a ser destruido con fuego. Este mandato angelical es un mensaje arquetípico y atemporal para nosotros hoy. La Biblia nos advierte con la misma seriedad que esta tierra va a ser destruida en un juicio final de Dios por el pecado de la humanidad (2 Pedro 3:5-12). El proceso de juicio continuó con la más trágica de las respuestas humanas: la burla de los yernos de Lot. Cuando los yernos escucharon el mensaje de juicio que Lot les transmitía, “pareció a sus yernos como que se burlaba” (Ver 14). La risa incrédula y el escepticismo frívolo son las respuestas más comunes ante la advertencia de juicio. Para ellos, el hombre que fue su juez y quizás su colega se había vuelto repentinamente un fanático ridículo. En realidad, ellos no creyeron que esto fuera en serio. Tenemos que ser conscientes de que para los incrédulos y los materialistas, el mensaje de la destrucción final de todas las cosas puede ser risible e imprudente (2 Pedro 3:3-4). Pero esta burla y esta incredulidad no deben, bajo ninguna circunstancia, detenernos de predicar la inminencia del juicio y la urgencia del arrepentimiento. La seriedad de la advertencia divina se mantiene firme y eterna, independientemente de la ligereza, la burla o la oposición con que sea recibida por el mundo.

La narrativa de Génesis 19 funciona como un poderoso espejo moral. La progresión descendente de Lot demuestra que la mirada mundana, avara y carnal es la semilla que inevitablemente lleva a la ruina personal y a la pérdida de todo lo valioso. El alma no puede intentar hacer un pacto con el mundo para ganar riqueza, pues el costo final es la santidad y la pérdida de todo. La justicia de Dios fue ineludiblemente confirmada en el pecado de Sodoma. El Señor, quien es lento para la ira, es también un Juez absolutamente justo que finalmente responde al clamor de la maldad. Hoy, la iglesia posee el mismo mensaje de advertencia y de escape que los ángeles trajeron: la destrucción final de todas las cosas es inminente (2 Pedro 3). No caigamos en la avaricia de Lot ni permitamos que la burla y el escepticismo de los incrédulos nos detengan en la proclamación del Evangelio. Dios nos llama a examinar si estamos amando al mundo y nos comisiona a ser portadores de la advertencia de Su inminente juicio.




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