LA REALIDAD DEL PECADO Y LA CONDENACIÓN
INTRODUCCIÓN:
Texto clave: Hebreos 9:27: "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio..."
1. Ilustración inicial:
- Tim Conway, un Pastor estadounidense dice que una vez pidió a un grupo de habitantes de calle mientras les predicaba, que alzaran la mano los que de ellos creían que irían al infierno si morían, cuenta, que ninguno alzo la mano.
Esto se debe a que nadie cree que al morir se condenara
- ¿Sabes que la mayoría de gente en Colombia muere aproximadamente a los 75 años? ¿Sabes que cada minuto mueren 116 personas y que según estadísticas de esos 104 se condenan, van al infierno?
2. Objetivo del sermón:
- Hoy hablaremos de lo que puede pasar después de morir y para ello enseñaremos: el pecado que condena, el lugar de la condenación y la justicia de Dios en la condenación.
I. EL PECADO QUE CONDENA
A. La incredulidad como pecado mortal:
- "El que no cree, ya ha sido condenado" (Juan 3:18).
- "La ira de Dios permanece sobre él" (Juan 3:36).
B. Pecados que excluyen del Reino:
- Lista de 1 Corintios 6:9-10 y Gálatas 5:19-21 (leer lentamente).
- "¿Has mentido? ¿Codiciado? Esto te califica como 'injusto'".
C. Pecadores religiosos:
- "Muchos me dirán: 'Señor, Señor...' pero yo les responderé: 'Nunca os conocí' (Mateo 7:22-23).
- "Pecar deliberadamente después de conocer la verdad" (Hebreos 10:26).
II. LA REALIDAD DEL INFIERNO
A. Descripciones bíblicas literales:
1. Fuego inextinguible:
- "Ser echado al horno de fuego" (Mateo 13:42).
- "Lago de fuego y azufre" (Apocalipsis 21:8).
2. Tormento consciente:
- "Atormentado en esta llama" (Lucas 16:24).
- "Gusano que no muere" (Marcos 9:48).
3. Separación eterna de Dios:
- "Alejados de la presencia del Señor" (2 Tesalonicenses 1:9).
B. Testimonio histórico de Jonathan Edwards (Extractos del sermón "pecadores en manos de un Dios iracundo")
- "Cuando Dios contempla lo extremadamente indescriptible de tu caso, y ve que tu tormento supera desproporcionadamente tus fuerzas, y ve que tu pobre espíritu es aplastado y se hunde, por así decir, en tinieblas infinitas, no tendrá compasión de ti, no vacilará en la ejecución de su ira ni alivianará para nada su mano: no habrá moderación ni misericordia, ni detendrá Dios a su torbellino: no se interesará por tu bienestar, ni se cuidará de que no sufras demasiado".
- "Si clamas a Dios pidiendo misericordia, tan lejos está de sentir compasión por ti en tu lúgubre estado o de mostrarte ningún favor que, en cambio, te hollará bajo sus pies, y aunque sepa que no puedes soportar el peso de su Omnipotencia sobre ti, no te tendrá ninguna consideración, sino que te aplastará bajo sus pies sin misericordia; te desangrará y tu sangre salpicará sus vestidos, tanto que los manchará completamente. No solo te aborrecerá, sino que te despreciará totalmente; no habrá ningún lugar donde merezcas estar sino debajo de sus pies para ser hollado como el fango en la calle".
- "Sería terrible sufrir aun por un instante el furor y la ira del Dios Todopoderoso, pero lo que sufrirás será por toda la eternidad. Este sufrimiento horrible no tendrá fin. Cuando mires hacia el futuro, verás una larga eternidad, una duración sin fin delante de ti que consumirá tus pensamientos y sorprenderá tu alma, y perderás toda esperanza de alguna liberación, algún final y alguna disminución de tus sufrimientos; comprenderás que tendrás que pasar largos millones y millones de siglos luchando y contendiendo con esta venganza todopoderosa y sin misericordia; y cuando llegues a ese punto, cuando hayas pasado muchas eras en este estado, sabrás que es apenas un pedacito de lo que todavía falta. De manera que tu castigo será verdaderamente infinito".
III. LA JUSTICIA DE DIOS EN LA CONDENACIÓN
A. Dios no es cruel, es santo:
- "Aborreces a todos los que hacen iniquidad" (Salmo 5:5).
- "De ningún modo tendrá por inocente al malvado" (Éxodo 34:7).
B. Conceptos erróneos:
1. "El infierno no es real" → Refutación con Mateo 25:41. ¿Estas diciendo que Jesús es un mentiroso?
2. "Dios es amor, no enviará a nadie al infierno" → Contraste con Salmo 11:5 ("Su alma los aborrece").
3. "Solo los muy malos van allá" → Romanos 3:23 ("Todos han pecado").
4. Habrá una segunda oportunidad después de la muerte Hebreos 9:27
Ilustración:
- "Como un juez que AMA al criminal, pero DEBE sentenciarlo por justicia".
CONCLUSIÓN Llamado a la reflexión:
1. Preguntas para meditar:
- "¿Te ves en alguno de los versículos de condenación?"
- "Si Dios te juzgara ahora, ¿qué evidencia tendría contra ti?"
2. Advertencia final:
- La esperanza de vida de una persona en Colombia esta en los 75 años, eso quiere decir que la mayoría de gente muere alrededor de esa edad, según esto, ¿cuanto te queda de vida? ¿si murieras esta noche te condenarías? ¿si murieras esta noche puedes decir que has vivido para Dios?
VERSIÓN LARGA
La realidad del pecado y la condenación es un tema que a menudo se evita en las conversaciones cotidianas, especialmente en un mundo que tiende a minimizar la gravedad del pecado y sus consecuencias eternas. Sin embargo, la Palabra de Dios nos ofrece un claro recordatorio de la seriedad del juicio que enfrentamos después de la muerte. En Hebreos 9:27 se establece un principio ineludible: "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio". Este pasaje no solo nos presenta la inevitabilidad de la muerte, sino que también nos advierte sobre la realidad de un juicio que sigue a esa muerte.
La ilustración inicial del pastor Tim Conway es reveladora. Al preguntar a un grupo de habitantes de la calle si creían que irían al infierno si morían, se encontró con que ninguno levantó la mano. Esta reacción refleja un fenómeno más amplio: la mayoría de las personas, independientemente de su situación, tienden a creer que no enfrentarán la condenación. En Colombia, la esperanza de vida es de aproximadamente 75 años, y cada minuto, 116 personas mueren. De estas, se estima que 104 se condenan. Este hecho nos lleva a una pregunta inquietante: ¿por qué la mayoría de las personas vive como si la condenación no fuera una realidad?
El objetivo de este discurso es profundizar en lo que puede suceder después de la muerte. Para ello, exploraremos el pecado que condena, la realidad de la condenación y la justicia de Dios en la condenación.
El primer punto que debemos abordar es el pecado que condena. En Juan 3:18, se nos dice que "el que no cree, ya ha sido condenado". La incredulidad se presenta aquí como un pecado mortal, un rechazo directo a la verdad de Dios. Esto se complementa con Juan 3:36, donde se afirma que "la ira de Dios permanece sobre él". La negación de la verdad de Dios y la falta de fe en Cristo son actitudes que llevan a la condenación. No se trata solo de pecados evidentes, sino de una disposición del corazón que se niega a aceptar la gracia de Dios.
Además, en 1 Corintios 6:9-10 y Gálatas 5:19-21 se enumeran otros pecados que excluyen del reino de Dios. La lista incluye la fornicación, la idolatría, la borrachera, la envidia y muchos más. Es importante que reflexionemos sobre nuestra vida y nos preguntemos: "¿He mentido? ¿He codiciado? Si es así, esto me califica como 'injusto' ante los ojos de Dios". La gravedad del pecado y su capacidad para separarnos de Dios no puede ser subestimada.
Un punto crucial en esta discusión es la comprensión de que todos, sin excepción, hemos pecado. Romanos 3:23 nos dice claramente: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios". Esto significa que no hay un solo ser humano que pueda presentarse ante Dios como justo por sí mismo. La naturaleza del pecado es tal que nos ha separado de nuestro Creador, y esta separación es lo que nos conduce a la condenación. La incredulidad, entonces, es un pecado que nos coloca en una posición vulnerable ante el juicio divino.
También existe un grupo de "pecadores religiosos" que se engañan a sí mismos. En Mateo 7:22-23, Jesús advierte: "Muchos me dirán: 'Señor, Señor...' pero yo les responderé: 'Nunca os conocí'". Este pasaje es escalofriante, ya que nos muestra que no basta con tener un nombre de cristiano o realizar obras religiosas. La verdadera relación con Cristo es lo que determina nuestro destino eterno. Hebreos 10:26 también señala que "pecar deliberadamente después de conocer la verdad" es un camino hacia la condenación. La falta de arrepentimiento y el querer seguir en el pecado a pesar de conocer la verdad son actitudes que deshonran a Dios y nos llevan a la perdición.
El segundo punto a considerar es la realidad del infierno. La Biblia describe el infierno en términos que no pueden ser ignorados. En Mateo 13:42, se menciona que los impíos serán echados "al horno de fuego", y en Apocalipsis 21:8 se habla de un "lago de fuego y azufre". Estas descripciones son literales y deben ser tomadas en serio. El infierno no es un concepto abstracto, sino una realidad aterradora que aguarda a aquellos que rechazan a Dios.
El tormento consciente es otra característica del infierno. En Lucas 16:24, el rico en el infierno clama: "Atormentado en esta llama". La imagen del "gusano que no muere" en Marcos 9:48 también ilustra el sufrimiento eterno que se experimenta en el infierno. No hay descanso ni alivio para aquellos que han rechazado la gracia de Dios. La separación eterna de la presencia de Dios es quizás la más devastadora de todas las realidades del infierno. En 2 Tesalonicenses 1:9 se dice que aquellos que no conocen a Dios estarán "alejados de la presencia del Señor". Esta separación es el destino final de quienes eligen vivir en desobediencia.
Un testimonio histórico que resuena profundamente es el del predicador Jonathan Edwards, quien, en su famoso sermón "Pecadores en manos de un Dios iracundo", describe la condición del pecador. Edwards escribe: "Cuando Dios contempla lo extremadamente indescriptible de tu caso, y ve que tu tormento supera desproporcionadamente tus fuerzas... no tendrá compasión de ti". Estas palabras nos confrontan con la dureza de la realidad del juicio de Dios. Edwards continúa describiendo el horror de sufrir por toda la eternidad bajo la ira de Dios, sin esperanza de liberación. El sufrimiento eterno es un concepto que no podemos ignorar. El infierno es un lugar de tormento y desesperación, donde el tiempo no alivia el sufrimiento.
La descripción de Edwards es poderosa y aterradora. Él habla de un sufrimiento que no solo es físico, sino que también es espiritual. La agonía de saber que la condenación es eterna, que no hay forma de escapar, que no hay un final a la vista, es un tormento que consume el alma. Este tipo de sufrimiento es más allá de nuestra comprensión actual; es un dolor que está más allá de cualquier cosa que hayamos experimentado en esta vida. Edwards enfatiza que el sufrimiento no es temporal, sino que es infinito. Cuando uno se enfrenta a la eternidad, la perspectiva del tiempo cambia radicalmente. Cada momento en el infierno es un momento de agonía sin fin.
El tercer punto que debemos examinar es la justicia de Dios en la condenación. A menudo, se argumenta que un Dios amoroso no podría condenar a nadie. Sin embargo, la verdad es que Dios es santo. Salmo 5:5 nos dice que "aborreces a todos los que hacen iniquidad". El carácter de Dios no puede ser separado de su justicia. Éxodo 34:7 afirma que "de ningún modo tendrá por inocente al malvado". La justicia divina exige que el pecado sea castigado, y la condenación es la respuesta justa a la desobediencia.
Es esencial abordar algunos conceptos erróneos que circulan en la sociedad respecto al infierno y la condenación. Algunos dicen que "el infierno no es real". Sin embargo, al refutar esta afirmación con Mateo 25:41, vemos que Jesús habla de un castigo eterno. ¿Estamos diciendo que Jesús es un mentiroso? Al afirmar que el infierno no existe, estamos negando la autoridad de la Escritura.
Otro argumento común es que "Dios es amor y no enviará a nadie al infierno". Si bien es cierto que Dios es amoroso, su amor no está separado de su justicia. Salmo 11:5 nos recuerda que "su alma los aborrece". La justicia de Dios requiere que el pecado sea enfrentado y juzgado. La creencia de que solo los muy malos irán al infierno es igualmente engañosa. Romanos 3:23 nos dice que "todos han pecado". La condición humana es tal que todos estamos en peligro de condenación sin la gracia de Dios.
Finalmente, se plantea la idea de que habrá una segunda oportunidad después de la muerte, pero Hebreos 9:27 establece que "está establecido para los hombres que mueran una sola vez". No hay segundas oportunidades después de la muerte. La decisión que tomamos en esta vida determina nuestro destino eterno.
La ilustración de un juez que ama al criminal, pero que debe sentenciarlo por justicia, es útil en esta discusión. Así como un juez no puede ignorar la ley, Dios no puede ignorar su naturaleza santa y justa. Aunque Dios ama a la humanidad, su justicia exige que el pecado sea tratado con seriedad. La idea de que Dios podría pasar por alto el pecado contradice su carácter.
A medida que reflexionamos sobre la realidad del pecado, la condenación y la justicia de Dios, es crucial que examinar nuestras propias vidas. ¿Estamos viviendo de acuerdo con la verdad de la Palabra de Dios? ¿Estamos en una relación auténtica con Cristo, o simplemente somos "pecadores religiosos"? La diferencia es vital y puede determinar nuestro destino eterno.
La autoevaluación es un paso necesario para cualquier persona que desee conocer su estado ante Dios. Preguntas como: "¿Te ves en alguno de los versículos de condenación?" y "Si Dios te juzgara ahora, ¿qué evidencia tendría contra ti?" son fundamentales. Estas preguntas no son meras reflexiones; son un llamado a la honestidad y a la autoevaluación espiritual.
Finalmente, la advertencia final es clara: la esperanza de vida en Colombia es de 75 años. Esto significa que la mayoría de las personas mueren alrededor de esa edad. Según esta estadística, ¿cuánto tiempo te queda de vida? Si murieras esta noche, ¿te condenarías? ¿Puedes decir que has vivido para Dios? La urgencia de estas preguntas no puede ser subestimada.
La realidad es que la condenación es un tema serio. El infierno no es un concepto abstracto, sino una realidad que afecta a millones. Las estadísticas son alarmantes, y el tiempo es un recurso limitado. No podemos permitirnos vivir en la ignorancia o en la complacencia. La vida es un don precioso. Cada día cuenta, y la eternidad está en juego. Es nuestra responsabilidad prepararnos para el juicio que todos enfrentaremos.
El amor de Dios se manifiesta en la oferta de salvación a través de Jesucristo. No estamos condenados a la muerte eterna, porque Dios ha provisto un camino de escape. Juan 3:16 nos recuerda que "de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". Este es el mensaje de esperanza que debe resonar en nuestros corazones. Aunque la condenación es real, la gracia de Dios también lo es.
Es hora de despertar y reconocer la gravedad del pecado y la condenación. La realidad del infierno y la justicia de Dios son aspectos que no pueden ser ignorados. La gracia de Dios está disponible para todos, pero debemos aceptarla y vivir de acuerdo con ella. La decisión que tomamos hoy puede tener repercusiones eternas. No dejemos que la incredulidad y la complacencia nos lleven a la condenación. En cambio, busquemos a Dios con todo nuestro corazón, arrepentidos y dispuestos a vivir según su voluntad.
La vida es corta, la muerte es segura y el juicio es inevitable. Confiemos en la provisión de Dios y aceptemos su oferta de salvación. Solo así podremos enfrentar el futuro con la certeza de que, independientemente de lo que venga, hemos hecho lo correcto al rendir nuestras vidas a Cristo. La eternidad está en juego, y es nuestro deber prepararnos para el juicio que todos enfrentaremos. Al final del día, el verdadero éxito en la vida no se mide por lo que acumulamos aquí en la tierra, sino por cómo hemos respondido al llamado de Dios y cómo hemos vivido para su gloria.