miércoles, 15 de junio de 2016

SERMÓN: ¡NO QUIERO LA MUERTE! (BOSQUEJO, AUDIO Y VÍDEO)

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BOSQUEJO

Tema: Evangelismo
Título: ¡No quiero la muerte!.
Texto: Ezequiel 33:11
Autor: Pastor Edwin Guillermo Núñez Ruiz.


Introducción:

A. Lemas ¿a quién desea salvar Dios? ¿A unos pocos o a todos los seres humanos? En este texto de Ezequiel encontramos la respuesta a este interrogante.

B. Vamos a estudiar este texto palabra por palabra:

I. DILES.

A. Al leer la palabra surge la pregunta: ¿A quiénes va dirigido lo que el Señor dice? El contexto es claro y primariamente estas palabras se dirigieron al Pueblo de Israel (10).

B. Sin embargo, son aplicables para los cristianos hoy. Ya que:

1. Nos revelan un aspecto del ser de Dios, el cual no cambia. Lo que vamos a ver hoy, el sentimiento que vamos a describir hoy en Dios, es así en el momento que se dice, lo fue antes de eso y lo será siempre.

2. Estas palabras encuentran equivalencia en el N.T. como veremos más adelante.

I. VIVO YO.

A. Esto equivale a: “Yo afirmo” o “yo les juro”.

B. Es interesante notar que  al Señor no le pareció suficiente decir estas palabras sin este preámbulo, lo hace porque desea que todos estemos seguros que lo que va a decir es seguro, que en lo que va a decir no cabe la ambigüedad, podemos confiar en estas palabras.

II. QUIERO.

A.Esta palabra en Hebreo es KJAFETS y se puede traducir de varias maneras agradarse con, deseo:-agradar, amar, aprobar, codiciar, complacer, deleitar, desagradar, desear, deseo, padecimiento, mover, placer, querer, voluntad. (Strong).

B. Ahora, si leemos este texto con cada una de estas acepciones nos quedara más claro lo que viene:

1. No me agrado con. 2. No deseo. 3. No amo. 4. No apruebo. 5. No codicio. 6. No me complazco. 7. No me deleito. 8. Me desagrada. 9. No quiero.

III. MUERTE.

A. Sigue la palabra muerte. Se puede estar refiriendo a la muerte:

1. Física. En este caso como el máximo pago por haber el pecado en el que vivían, algunos estudiosos opinan esto.

2. Espiritual. Vivos físicamente pero muertos en su espíritu.

3. Eterna. Para algunos estudioso la concepción de la vida después de la muerte que tenía un judío nos la muestra Jesús en la historia del Rico Y Lázaro. Entonces, bien podía estar refiriéndose al lugar de tormento que allí se relata.

B. Entonces Dios estaría diciendo: No quiere que mueras física, espiritual o eternamente, cualquiera de las tres opciones o las tres.


IV. IMPÍO.

A. El impío según el contexto es:

1. El justo que vuelve atrás.
2. El hombre impenitente.

B. La palabra Hebrea rasha describe a la persona moralmente mala, activamente mala, condenada a muerte, al malvado, pecador y perverso (Strong).

C. Uniendo estas palabras y las anteriores tenemos que:

1. Dios no desea, no le agrada, no ama, no aprueba, no codicia, no se complace, no se deleita, le desagrada, no quiere la muerte del pecador.

No quiere infringir sobre el pecador el peor de los castigos por sus actuaciones y esto es inmutable, no cambiante en Dios.

V. VUELVA Y VIVA.

A. Nos dice el versículo SINO haciendo un contraste con lo anterior, en lugar de querer eso lo que Él quiere es que el pecador:

1. Se vuelva: se arrepienta.

2. Viva: No tenga una muerte prematura sino que pueda gozar de una BUENA y LARGA vida.

B. En el N.T. esto equivale a un arrepentimiento que trae la vida eterna. Pasajes paralelos a esta declaración encontramos en el N.T., por ejemplo:

1. 1 Tim 1:15: La voluntad salvífica de Dios según este texto es para con LOS pecadores, los que están en esta condición, por ellos viene Jesús para salvarlos. Esto porque Dios no desea la condenación de los impíos.

2. Romanos 3: 23 – 25:

a. Todos los seres humanos sin excepción hemos pecado y por ello todos merecemos la muerte (Ver 23).

b. El verso 24 comienza diciendo SIENDO JUSTIFICADOS (excusados de sus pecados ante Dios, declarados inocentes ante Dios). Esta frase se refiere a esos todos que han pecado. No quiere decir que son justificados automáticamente porque Cristo murió, sino más bien, nos dice que estos que han pecado (que son todos) tienen ahora la oportunidad de ser justificados. Leámoslo en otras versiones:

“Porque todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios; pero ahora Dios los justifica gratuitamente por su bondad en virtud de la redención de Cristo Jesús” (BDA 2010).

“todos pecaron y están privados de la gloria de Dios - y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús” (JER 2001).

“por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios. Todos son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús” (NBLH).

Porque todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios. Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos mediante la liberación realizada por Cristo Jesús”. (DHH)

Esta forma de expresar la voluntad salvífica universal de Dios también se ve en textos como:

Rom 5:15  Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.

Aquí MUCHOS tiene que ser TODOS, pues fuimos todos los que morimos por el pecado de Adán. Entonces aquellos  MUCHOS para quienes abundo aún más la gracia y el don deben ser también TODOS los que fuimos afectados por el pecado de ADAN, es decir, CADA SER HUMANO, sino lo tomamos así entonces le quietamos simetría al texto y violentamos el pasaje…

También tenemos:

Rom 5:18 – 19: Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a TODOS los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a TODOS los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos (TODOS) fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos (TODOS) serán constituidos justos.

Reiteramos. No que la salvación se opere automáticamente en todos los hombres por que Cristo murió (universalismo), más bien, que la muerte de Jesús hace la salvación posible a todos los hombres pues a todos afecto la caída de Adán.

Conclusiones:

Porque Dios no quiere la muerte del impío, por ello debemos predicar el evangelio.
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