Tema: 1 Reyes. Titulo: Elías enviado a una viuda. Texto: 1 Reyes 17: 8 - 16.
Introducción:
A. Hemos estado hablando de Elías, en las enseñanzas anteriores mencionamos los episodios del arroyo de Querit y la viuda. Esta viuda siempre me ha llamado la atención por el ejemplo que nos deja por ello dedicaremos esta enseñanza a detallar su vida y ver lo que podemos aprender de ella.
B. Fijémonos hoy en:
I. SU SITUACION (ver. 10 - 12).
A. Ella:
1. Es una viuda con un hijo. Las viudas eran personas muy pobres en la sociedad de aquel entonces.
2. Vive en Sarepta. Es decir, no eras una mujer del pueblo de Dios, no era Israelita.
3. Esta en una situación de extrema pobreza. Ella esta buscando leña para prepararse una ultima comida y sentarse a morir junto a su hijo. Ella es una mujer en una situación ultima y sin esperanza alguna.
B. Situaciones semejantes a estas hay muchas: una enfermedad que deteriora mas y mas el cuerpo, un divorcio, una crisis financiera grave, la muerte de un ser querido, un tiempo de depresión que se empeora con el tiempo etc.
II. SU OFRENDA (ver. 9, 15a).
A. Lo que Dios hace en una caso como este con la viuda es llevarla a una situación donde ella debería depender absolutamente de Él y su poder. Fíjese que:
1. Ella era un instrumento inusual: Ella era gentil, ella era viuda, ella era madre soltera, ella era pobre y sin embargo fue a quien Dios quiso usar. Esto es porque Dios encuentra arcilla para su rueda en lugares inusuales, arcilla que luego el convierte en bellas obras de arte.
2. Ella había sido preparada por Dios, Dios le había dicho de alguna manera que el profeta vendría y que ella debía alimentarlo, esta mujer sin mas obedeció a Dios tras la petición de Elías, ella fue y uso lo ultimo que tenia para comer y creyéndole a Dios se lo dio a Elías.
B. Imagine la gran fe que requirió dar este paso, es este el tipo de fe que mueve montañas, la fe que cree ciegamente a las promesas del Señor. La misma fe que se nos manda tener a nosotros en momentos difíciles.
III. SU BENDICION (ver. 15 - 16).
A. Dada su fe vio una gran bendición, un gran milagro en su casa:
No sé cómo funcionó todo esto, pero sí sé que después de que esta viuda le dio de comer a Elías, volvió a preparar una comida para ella y para su hijo. Sin embargo, aunque lo había dado todo, cuando metió la mano en el barril ¡había comida allí! Cuando volcó esa pequeña vasija, se derramó más aceite.
Durante los siguientes tres años, cada vez que usaba toda la comida y el aceite, había suficiente la próxima vez que necesitaba un poco, si hace cuentas para tres años, tres comidas al día, para tres personas, fueron en total 3.285 platos que Dios suplió para esta familia. Mientras que otros a su alrededor murieron de hambre a causa de la hambruna, tuvieron comida para comer hasta que llegaron las lluvias. Dios se hizo cargo de ellos durante una situación desesperada.
B. Esto es lo que sucede cuando optamos por obedecer a Dios aunque no entendamos, esto es lo que sucede cuando nos entregamos ciegamente a Dios y confiamos en el.
Conclusión:
La historia de la viuda en 1 Reyes 17:8-16 nos enseña sobre la fe y la obediencia en tiempos de crisis. A pesar de su difícil situación, ella confió en Dios y actuó con valentía, lo que resultó en una bendición divina. Este relato nos invita a reflexionar sobre nuestra propia fe y disposición a seguir a Dios, incluso cuando las circunstancias parecen abrumadoras. La obediencia a Dios, aunque desafiante, puede abrir las puertas a milagros inesperados y a la provisión en momentos difíciles.
VERSIÓN LARGA
Elías recibió una instrucción clara de parte de Dios:
debía ir a Sarepta, donde una viuda lo alimentaría. Este mandato llegó en un
momento crucial, pues la sequía en Israel se había agudizado y el arroyo de
Querit, donde había estado refugiado, se había secado. La orden de Dios tenía
un propósito doble: proveer para su profeta y mostrar su poder en la vida de
una mujer en extrema necesidad. Esta viuda, sin saberlo, estaba a punto de
experimentar la intervención divina en su vida de una manera extraordinaria.
La situación de la viuda era desesperada. Vivía en Sarepta, una ciudad en la región de Sidón, lo que significa que no pertenecía al pueblo de Israel. Su condición de viuda ya la colocaba en una posición vulnerable dentro de la sociedad, pues en la antigüedad las mujeres sin marido dependían de la caridad de otros para sobrevivir. Además, tenía un hijo a su cargo, lo que hacía su situación aún más difícil. En medio de una sequía devastadora, su escasez de recursos la había llevado a un punto crítico: estaba recogiendo unos pocos palos para cocinar lo que creía que sería su última comida. Ella y su hijo estaban al borde de la muerte por hambre, sin ninguna esperanza a la vista.
Cuando Elías llegó a la puerta de la ciudad, vio a la viuda y le pidió agua. Esto, aunque sencillo, ya era una petición desafiante en tiempos de sequía. Pero el profeta fue más allá y le pidió también un bocado de pan. La reacción de la viuda revela la profundidad de su crisis: le explicó que solo tenía un puñado de harina y un poco de aceite, suficiente para hacer una última comida para ella y su hijo antes de morir. Sus palabras expresaban resignación, pues ya no veía una salida a su situación.
Sin embargo, la respuesta de Elías desafió su perspectiva. Le pidió que no temiera y que primero hiciera un pan para él antes de preparar algo para ella y su hijo. Esta solicitud podía parecer egoísta o incluso irracional en una situación de escasez extrema, pero contenía una promesa divina: si obedecía, la harina y el aceite no se acabarían hasta que llegara la lluvia. Aquí se presenta un principio clave de la fe: Dios a menudo nos llama a confiar en Él más allá de lo que nuestros sentidos y circunstancias nos dictan. La viuda tenía que tomar una decisión: actuar según su temor o según la palabra de Dios transmitida por el profeta.
Su obediencia fue un acto de fe impresionante. A pesar de su pobreza y de la aparente imposibilidad de la promesa, hizo lo que Elías le pidió. Preparó el pan y se lo dio primero al profeta, confiando en la palabra de Dios. Esta acción refleja el tipo de fe que Dios honra: una fe que se manifiesta en la obediencia, incluso cuando no se tienen garantías visibles. No se trataba solo de darle comida a Elías, sino de poner su confianza en la provisión divina en lugar de en sus propios recursos limitados.
El resultado fue asombroso. La harina y el aceite no se agotaron. Día tras día, la provisión continuó milagrosamente. Durante tres años de sequía, mientras otros sufrían hambre, ella, su hijo y Elías siempre tuvieron comida. Si hacemos cálculos aproximados, esto significó miles de comidas provistas por Dios de manera sobrenatural. Lo que parecía el final para esta viuda se convirtió en un testimonio del poder y la fidelidad de Dios. Su historia nos recuerda que cuando confiamos en Dios y damos el paso de fe, Él es capaz de proveer más allá de lo que podemos imaginar.
Este relato nos deja varias enseñanzas fundamentales. Primero, nos muestra que Dios usa instrumentos inusuales para cumplir su propósito. La viuda de Sarepta no era israelita ni una persona influyente, pero Dios la eligió para ser parte de su obra. Esto nos recuerda que Dios no se limita a las expectativas humanas y que Él puede utilizar a cualquier persona, sin importar su condición o trasfondo. A menudo, las personas que parecen insignificantes a los ojos del mundo son las que Dios usa de manera poderosa.
En segundo lugar, vemos que Dios nos llama a confiar en Él, incluso en los momentos más difíciles. La viuda tenía razones lógicas para no compartir su último alimento, pero eligió creer en la palabra de Dios. Su historia nos desafía a preguntarnos: ¿somos capaces de confiar en Dios cuando todo parece ir en contra? La fe verdadera se manifiesta cuando obedecemos a Dios aun cuando no vemos una solución inmediata.
También aprendemos que la provisión de Dios no siempre viene de la manera en que la esperamos. La viuda no recibió un gran almacenamiento de alimentos de inmediato, sino que experimentó una provisión diaria. Cada día tenía lo necesario, ni más ni menos. Esto nos enseña a depender de Dios día a día y a confiar en que Él suplirá nuestras necesidades en el momento adecuado.
Otro aspecto importante de esta historia es la obediencia. La viuda no solo creyó, sino que actuó en base a su fe. La fe sin obras es estéril, pero cuando actuamos conforme a lo que creemos, vemos el poder de Dios en acción. Su historia nos recuerda que la obediencia a Dios, aunque desafiante, es el camino hacia la bendición.
Además, este relato nos muestra la gracia de Dios extendiéndose más allá de Israel. La viuda de Sarepta no era parte del pueblo de Dios, pero aun así experimentó su provisión y cuidado. Jesús mismo mencionó este episodio en Lucas 4:25-26, destacando que Dios envió a Elías a una mujer gentil en tiempos de hambre. Esto nos habla del corazón de Dios para todas las naciones y nos recuerda que su amor y provisión no están limitados a un solo grupo de personas.
Por otro lado, la historia de la viuda nos enseña que los momentos de crisis pueden ser oportunidades para ver la mano de Dios de manera especial. Muchas veces, cuando estamos en la desesperación, pensamos que es el fin, pero Dios puede usar esos momentos para mostrarnos su fidelidad. Lo que parecía una tragedia inevitable se convirtió en un testimonio de provisión milagrosa.
También es importante notar el papel de Elías en esta historia. Como profeta, él fue el conducto a través del cual Dios bendijo a la viuda. Su obediencia en ir a Sarepta y su firmeza en transmitir la palabra de Dios fueron clave en este milagro. Esto nos recuerda que nuestras acciones y nuestra obediencia pueden ser la clave para que otros experimenten la bendición de Dios.
Por último, este relato nos desafía a examinar nuestra actitud ante la generosidad y la confianza en Dios. La viuda tenía muy poco, pero estuvo dispuesta a compartirlo en obediencia a Dios. Su generosidad y fe fueron recompensadas con abundancia. Esto nos lleva a reflexionar sobre nuestra disposición a confiar en Dios con lo que tenemos, sabiendo que Él es capaz de multiplicar nuestras ofrendas cuando las ponemos en sus manos.
En conclusión, la historia de la viuda de Sarepta nos deja lecciones profundas sobre la fe, la obediencia y la provisión divina. Nos muestra que Dios es capaz de sostenernos en los momentos más difíciles y que, cuando confiamos en Él, experimentamos su fidelidad de maneras sorprendentes. También nos recuerda que Dios no se limita a lo esperado, sino que usa a personas y situaciones inusuales para manifestar su poder. Su provisión es continua, su amor es para todos, y su llamado es a confiar en Él, incluso cuando todo parece perdido.
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