viernes, 2 de diciembre de 2016

SERMON: COMO UN REY (BOSQUEJO, AUDIO Y VÍDEO)

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BOSQUEJO

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Tema: Deuteronomio.
Título: Como un rey.
Texto: Deuteronomio 17: 14 – 20.
Autor: Pastor Edwin Guillermo Núñez Ruiz.


Introducción:

A. Este texto es como una profecía, sucede que Dios era el rey de Israel, esta era una Teocracia. Políticamente los israelitas se organizaban por tribus, familias y casas, a su vez, las tribus conformaban una especie de confederación, no había un rey supremo sobre ellos sino que las decisiones se tomaban en tal confederación y como sucedía en el libro de los Jueces cuando se requería alguna acción extraordinaria Dios levantaba un líder temporal que guiaba al pueblo.

Sin embargo, dadas las incursiones Filisteas y el peligro que estas representaban en la época del Juez Samuel Israel quiso un rey, no era la voluntad ´perfecta de Dios que esto sucediera pero él lo permitió, por ello el texto de Deuteronomio nos dice: “la habites y digas: “Voy a poner un rey sobre mí…” 

B. Aun así Dios dispone para ese momento y dicta los requisitos de este rey humano: Debía ser escogido por Dios (Ver 15ª), no podía ser un extranjero (Ver 15b). Una vez estuviera reinando debería tener en cuenta:

I. NO TENER MUCHOS CABALLOS (Ver 16).

A. Este requisito nos parece extraño a nosotros. Sin embargo, encierra una gran riqueza, tener muchos caballos podía llevar a este rey a:

1. intercambios comerciales con Egipto. Según se dice reyes israelitas cambiaban caballos por jóvenes que debían servir en el ejército de Egipto o también tal intercambio se podía presentar por esclavos.

2. Tratados políticos donde los reyes podían llegar a confiar más en los reyes egipcios que en Dios.

3. Tener un ejército profesional y poderoso.

Estas acciones podían desembocar en orgullo y dependencia tanto interna como externa. El rey debía confiar ante todo en el Señor y no en el u otras personas.

B. Aunque no somos reyes en el mismo sentido de ellos si somos una raza especial de sacerdocio real que debe depender solo de Dios (Isaías 31: 1 – 3; Salmo 20:7).

II. NO TENER MUCHAS MUJERES (Ver 17a).

A. Otro mandato para el Rey era abstener de formar un Harén  para sí, la razón de ello es que estas desviarían su corazón. Ahora podemos entender que si algún rey de Israel llego a tener varias esposas no era porque Dios lo aceptara sino porque ellos se revelaban contra Dios.

B. Un ejemplo de esto lo tenemos en Faraón quien desobedeció al Señor en este sentido. Según 1 Reyes 11:3 Salomón llego a tener 700 esposas y 300 concubinas, estas esposas eran dadas como prendas o garantías de tratados políticos, la esposa más importante de Salomón era la hija del Faraón con quien este había hecho un tratado político (1 Reyes 3:1).
Por otra parte, como probablemente la mayoría de sus esposas eran extranjeras, Salomón les construía templos para que adoraran a su dioses, dioses que a la final termino también adorando él (1 Reyes 11: 4 – 8).

C. Nosotros como sacerdotes reales también debemos abstenernos de la lujuria. Los solteros orar a Dios para controlar sus deseos sexuales, los casados orar a Dios para mantener la santidad del matrimonio. Teniendo en cuenta que malas relaciones pueden destruir nuestra relación con Dios.

III. NO AMONTONAR DINERO (Ver 17b)

A. También debía abstenerse de las riquezas. También sobre el reinado de Salomón se nos dice que Israel llego a ser muy prospero, tanto que la plata llego a ser tan abundante como las piedras (1 Reyes 10:27). El peligro de acumular las riquezas es que una vez más estas pueden llevar al rey al orgullo y la autosuficiencia como ya nos lo ha dicho la ley deuteronomica (Deu_8:12-14, Deu_8:17).

B. Igualmente nosotros debemos también guardarnos de la avaricia. El exceso de dinero puede hacer que nos enorgullezcamos, que nos olvidemos de Dios y que proclamemos que no lo necesitamos.

Además, nuestras metas en la vida son otras, no queriendo decir que no busquemos la estabilidad y un futuro para nuestros hijos.

IV. DEDICARSE A LA PALABRA (Ver 18 – 20).

A. Por último, el rey debía dedicarse con juicio a la Ley de Dios. Él debía:

1. Escribir de su puño y letra una copia de Deuteronomio. De aquí viene el nombre de nuestro libro cuando se tradujo la Biblia hebrea al griego (Septuaginta), se vertió este texto como: “to deuteronomion touto”  que traducido al castellano seria “la segunda ley”.

2. Llevarla consigo.

3. Leerla todos los días de su vida.

El fin de esto era que aprendieran a vivir en santidad y que evitara el orgullo.

B. Si un sacerdote real desea mantener ´puro y humilde debe tener comunión seria, constante y consistente con la Escritura.

Conclusiones.

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