martes, 22 de noviembre de 2016

SERMÓN: HAGEO Y EL DINERO (BOSQUEJO Y AUDIO)

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BOSQUEJO
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Tema: Discipulado.
Título: Hageo y el dinero.
Texto: Hageo 1: 1 – 11.
Autor: Pastor Edwin Guillermo Núñez Ruiz.


Introducción:

A. Dios Puso en el corazón de Ciro permitir el regreso de los habitantes de Judá a su tierra después de haber sufrido un destierro de 70 años. La orden que Dios le había dado a Ciro y este a los judíos era clara e imperativa: Construyan un templo en Jerusalén (Esdras 1: 1 ss).

Pues bien, el tiempo pasó, esto no ocurrió y entonces Dios levanta al Pueblo para llamarles la atención sobre esto ¿Qué les dice?

I. NO HA LLEGADO EL TIEMPO (Ver 2).

A. Como dijimos el tiempo ha pasado y de los que regresaron ninguno se ha dado a la tarea, ha tenido la iniciativa de comenzar la construcción del templo. Ellos decían algo como: Todavía no es tiempo, eso puede esperar.

B. Cuando leía sobre esto no pude dejar de pensar en que esta es la actitud de muchos creyentes, ellos dicen: “Aun no es tiempo de dar mi dinero, de mis recursos económicos para construir el reino de Dios”, y así llevan años para ellos el tiempo es nunca.

Su excusa principal es: No tengo dinero, nunca me alcanza.

II. MI CASA ESTA DESIERTA (Ver 4 – 5).

A. Mientras decían esto trabajaban duro por construir casas muy finamente acabadas, muy lujosas para ellos, entonces el Señor los llama a la reflexión.

B. Es lo que haremos hoy también, reflexionar. Pensemos cual es el motivo por el cual no soy generoso en dar de mis recursos económicos para invertir en el reino de Dios.

Tal vez usted diga: “no tengo dinero”. Pregúntese: ¿es esto verdad? o será que más bien tengo otras prioridades en mi vida y en ello gasto mi dinero o tal vez estoy administrando mal y soy indisciplinado

Otra reflexión:

¿Será que mi mezquindad espiritual solo está mostrando mi estado espiritual, ya que, las cosas de Dios no me importan tanto como para pensar en dar de mi dinero para ello?

C. Alguien se preguntara ¿y cómo sé que estoy siendo generoso con las cosas de Dios?

Le diré:

Dar para Dios lo que me gastaría en vanidades y superficialidades es una muestra de generosidad.

Dar con sacrificio es generosidad.

III. YO LO DISIPARE (Ver 6 – 11).

A. Esta actitud de parte del pueblo hacia el templo, hacia las cosas de Dios tenía sus consecuencias en su área económica, no es que estuvieran en la ruina, no es que les fuera del todo mal pero la verdad les podía ir mejor.

Al considerar esto de nuevo se les llama a la reflexión.

B. Retener lo de Dios quita el respaldo de Dios de nuestras finanzas.

Pensemos nosotros: ¿Por qué no nos va mejor económicamente hablando? ¿Será nuestra renuencia a ser generosos con el reino el motivo de esto?

IV. SERÉ GLORIFICADO (Ver 8)

A. Por último, viene la exhortación a construir la casa de Dios. Llama la atención la frase: “seré glorificado”. Si quieren honrarme, si quieren verme contento y quieren ver mi grandeza.

b. Dios es glorificado, es adorado, es honrado cuando tomamos de nuestro tesoro y lo invertimos en sus cosas.

Conclusiones:







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