jueves, 26 de mayo de 2016

ELECCIÓN INCONDICIONAL CALVINISTA - UNA RESPUESTA DESDE EL ATRIBUTO DE LA SIMPLICIDAD.

LA ELECCIÓN INCONDICIONAL CALVINISTA


Con este articulo pretendemos responder a la pregunta: ¿es bíblica la interpretación calvinista de la elección? Para comenzar diremos que nos parece que no lo es por lo menos por cuatro razones:

1. “Descuartiza” a Dios.
2. Cree que Dios desea la salvación solo de unos cuantos.
3. Saca totalmente del juego el libre albedrio libertario
3. No tiene en cuenta a la revelación máxima.

A su vez, para comprender esto hay que estudiar cuatro tópicos que son la simplicidad de Dios, el deseo salvífico universal de Dios, la enseñanza Bíblica del libre albedrio y la persona de Jesucristo.

Después de haber tratado estos temas y finalizando citaremos las explicaciones que se han dado referente a esto, a saber: TODOS SOMOS ELEGIDOS, ELECCIÓN POR PRESCIENCIA, ELECCIÓN CORPORATIVA, LLAMADOS Y ESCOGIDOS Y LA ELECCIÓN COMO MISTERIO.


Comencemos

LA SIMPLICIDAD DE DIOS.

Fue extraño al hacer un barrido en internet descubrir lo poco que se trata dentro de los círculos cristianos este tema, lo que pudimos hallar lo encontramos solo en páginas de filosofía y Católicas, esto no es de extrañar pues fue Tomas de Aquino uno de los que más desarrollo este atributo de Dios. Pensamos que tal vez,  la ignorancia sobre esto, es lo que ha hecho que muchas personas, tratando el tema que nos ocupa, “descuarticen” a Dios presentándolo sobre todo como un ser soberano, como si la soberanía primara sobre todos los demás atributos de nuestro creador.

Tal vez no en la teoría, pero si en la práctica, cuando uno habla con un Calvinista pareciese como si Dios fuera en primer y eminentemente soberano y después cualquier otra cosa.

Esa manera de pensar falla, por cuanto Dios es un ser simple.

La simplicidad de Dios nos enseña que nuestro creador no es un ser compuesto, es decir, no es un ser compuesto en partes, no es divisible.

La simplicidad de Dios trata de responderá la pregunta: ¿Cómo es Dios? Para contestar se va a recurrir a la filosofía y a la revelación Bíblica.

LA SIMPLICIDAD DESDE UNA REFLEXIÓN FILOSÓFICA.

Una reflexión filosófica va a partir no de la revelación Bíblica sino de lo que no es dado, de la realidad, de lo que podemos observar y desde allí reflexionar lógicamente.

Entonces, desde el punto de vista filosófico Aquino va a decir que para saber cómo es Dios necesitamos responder mejor a la pregunta: ¿cómo no es Dios?
En otras palabras, dado que somos creación de Dios y que por tanto, Él es infinitamente superior a nosotros y, que por lógica, el creador debe ser superior en características a su creación, necesitamos mirar cómo somos nosotros y a partir de esta reflexión descubrir cómo es Dios.

Para ejemplificarlo pensemos en un robot y su creador. Al comparar el artefacto y a quien lo diseño salta a la vista la gran diferencia, siempre superando el creador en cualidades al ser creado, desde allí entonces podemos entonces deducir cosas de quien lo creo.

Entonces, ¿Cómo somos nosotros? Somos finitos, por tanto, Dios debe ser infinito; somos espacio-temporales, por tanto, Dios debe ser omnipresente y también eterno; somos limitados, por tanto Dios debe ser ilimitado; nuestro conocimiento es limitado, por tanto, Dios debe ser omnisciente; somos pecadores e imperfectos, por tanto, Dios debe ser santo y perfecto; somos mutables, por tanto Dios debe ser inmutable; somos compuestos, por tanto, Dios no debe componerse de partes.

Se sigue que como Dios no tiene partes, entonces Él debe ser absoluta simplicidad y eso se puede demostrar de varias maneras:

1. Como Dios es espíritu y no cuerpo entonces en Él no puede haber ni partes, ni composición de cantidades como si lo tiene un cuerpo.

2. Si Dios estuviese compuesto en partes, Dios seria posterior a algo (un ser creado) y no anterior a todo (creador de todo). Pero como nos sabemos creados y que Dios es este creador, entonces, Él no puede contener partes, Él es la primera causa de todo lo que existe, Él es el ser subsistente, nosotros seres contingente, nosotros tenemos partes, Dios no.

LA SIMPLICIDAD EN LA ESCRITURA

En cuanto a la revelación Bíblica tenemos que a Dios no se le puede definir pero si se puede hacer cierta descripción de él, tal descripción nos da un cierto acceso a lo inaccesible, al misterio de Dios. Tal acercamiento lo hacemos a partir de lo que se conoce como los atributos de Dios.  Clave aclarar: esta descripción que hacemos donde aparentemente Dios es seccionado en partes, no es real sino solo de razón. En otras palabras, tal descripción se realiza para efectos pedagógicos, de aprendizaje, pero la verdad en Dios no hay tal división, como ya sea visto.

Las implicaciones teológicas de la simplicidad de Dios son amplias y muy reveladoras, estas nos dirigen a pensar que Dios en esencia no es solo amor, no es solo luz, no es solo santo, Dios es la suma – por decirlo de alguna manera- de todas estas perfecciones e igual a ellas, por ello no vemos en la Escritura una presentación de Dios como un ser únicamente soberano, o únicamente amoroso, o únicamente justo, o una donde prevalezca alguna perfección por encima de las demás.

Los atributos de Dios son todos y uno mismo, se adhieren entre sí, a su vez, ningún atributo depende del otro o es anterior a otro, ningún atributo es menor o mayor que otro; cuando Dios actúa, debemos asumir, así no lo aclare la Biblia, que actúa como ser simple, como un todo, manifestando en el acto todos sus atributos.

Si Dios no fuera absoluta simplicidad, se nos diría, no que ES amor, sino más bien que CONTIENE amor; nos diría, no que el ES luz, sino más bien que CONTIENE luz; nos diría, no que ES santo, sino que CONTIENE santidad; nos diría, no que ES fuego consumidor, sino que CONTIENE fuego consumidor. Fijémonos ahora en la Biblia:

Dios es: Apoc. 1:8; 4:8.

Dios es uno: Deut. 6:4.

Dios es verdadero: Jeremías 10:10.

Dios es el Dios vivo: Jeremías 10:10.

Dios es rey eterno: Jeremías 10:10.

Dios es Luz: 1ª Juan 1:5

Dios es Amor: 1ª Juan 4:8,16

Dios es grande: Sal. 147:5; Job 6:26

Dios es perfecto: Salmo 18: 30.

Dios es Espíritu: Juan 4:24.

Dios es santo: Apoc. 4:8; Isai 6:3. La repetición que hallamos en estos textos tiene fuerza de superlativo. Lo que se hace aquí es enfatizar este atributo de Dios, no quiere decir que Dios sea más santo que cualquier otra cosa o que su esencia sea la santidad.

Dios es fuego consumidor: Heb 12:29.

Dado que Dios es absoluta simplicidad, la Biblia se refiere a Él en términos absolutos. Nos dice por ejemplo que: EL es el alfa y la omega, EL principio y el fin; EL que es, EL que era y que ha de venir (Apoc. 1:8); nos dice que es EL alto y sublime (Isai. 57:15); EL eterno (Deut. 33:27); EL topoderoso (Sal. 80:19) etc.

Por último, la presentación que Dios hace a Moisés como: “YO SOY EL QUE SOY” (Ex. 3:14), notemos que al ser indagado por su nombre el Señor no se identifica con uno de sus atributos, sino que más bien, en una frase ambigua para nuestro limitado entendimiento, se presenta como uno solo ser, único y compacto.

Unamos a esto los famosos YO SOY de Jesús mostrados en el evangelio de Juan, no hay uno solo, como si quisiera decir que el ES en esencia solo un atributo hay 7 (número de la perfección y la plenitud) de estos, dándonos un ejemplo de la simplicidad en la divinidad:

YO SOY el pan de vida (6:35).
YO SOY la luz del mundo (8:12).
YO SOY la puerta de la ovejas (10:7).
YO SOY el buen pastor (10:11, 14).
YO SOY la resurrección y la vida (11:25).
YO SOY el camino y la verdad y la vida (14:6).
YO SOY la vid verdadera (15:1).

Reiteramos: Dios es absoluta simplicidad, sus atributos operan en unidad siempre, Dios no se divide, ni se porciona, ningún atributo suyo es más grande que los otros o alguno es menor que los demás, estos atributos se adhieren, forman un todo y cuando Dios actúa, actúa se esa manera.

SIMPLICIDAD Y ELECCIÓN INCONDICIONAL.

Por esto es incorrecta cualquier doctrina que resalte un atributo de Dios por encima de los demás. Reiteramos, Aquellos que creen en la elección incondicional suelen caer en ese error y habitualmente resalta sobre los demás atributos de Dios, LA SOBERANIA.

Basados en textos como estos:

Hch 13.48: “Y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna”.

Romanos 8:29-30: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.”

Efesios 1:4 - 5: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,”

2 Tm 1.9: “quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo, y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”.

Ellos afirman: “Dios incondicional y SOBERANAMENTE escogió desde antes de la fundación del mundo quienes se salvarían y a los demás los paso por alto”, esta es la versión moderada de quien comprende las implicaciones teológicas y filosóficas de la versión original.

La versión original de Juan Calvino hablada de una doble predestinación, es decir, Dios escogió a unos para salvación y a otros para condenación, añadiendo a esto que tal acto y condenación de los malhechores trae gloria a Dios, a esto llamo el “decreto horrible”. Cuando oímos una definición como esta nos preguntamos: ¿Dónde queda la simplicidad de Dios en todo esto? ¿Dónde quedan los demás atributos de Dios en semejante manera de pensar?

No olvidemos como ya lo hemos dicho que cuando Dios actúa, sea en el acto creador, en el acto de la elección, en el acto del éxodo, en el acto escatológico, en el acto de la resurrección etc. actúa en unidad y en simplicidad.

Pensar así, es decir que en el acto de la elección, el ser de Dios se dividió resaltando y usando solo su soberanía y dejando atrás atributos como la omnisciencia, la misericordia, el amor, la justica y la sabiduría, como lo revela la Escritura, pensar así convierte a Dios en un déspota y de esta manera deforma la imagen de Dios como nos ha sido revelada.

Al oír una doctrina como esta preguntas comienzan a surgir en las personas, preguntas como: ¿De qué manera es Dios amoroso en este tipo de elección? ¿Cómo opera la justicia divina en esto? ¿Este fue el mejor plan que se le pudo ocurrir a un Dios sabio? ¿Crea Dios seres humanos exclusivamente para que se condenen y los envía a la tierra sin darles una oportunidad real de arrepentimiento?

Preguntas de personas que entienden que el amor de Dios encierra cualidades como la bondad perfecta, la misericordia perfecta, la incondicionalidad perfecta, la ternura perfecta, la compasión perfecta y que se demostró en la persona de Jesús, en su vida y muerte expiatoria.

Personas que comprenden que Dios actúa con Justicia y que la justica encierra la equidad perfecta, la imparcialidad perfecta. La justicia opera sobre la base del propio ser y norma de la persona que la administra, es decir cuando Dios actúa en justicia, actúa basado en su simplicidad y es la norma bajo la cual juzga.

Aun mas, la Biblia asegura que Dios “no tiene favoritos” (TLA), “juzga con imparcialidad” (DHH), “Dios no muestra favoritismos” (NTV), “Dios juzga a todos por igual y sin favoritismos” (PDT), “no hay distinción de personas delante de Dios” (RV-2015) Romanos 2:11.

Personas que comprenden que Dios es la suma de la inteligencia y la sabiduría y que creen que elegir a unos y desechar a otros, mientras a su vez los determina, a la manera de la programación robótica para así poder cumplir sus planes no encaja muy bien con este atributo. En esta visión Dios es como un niño el cual fabrica muñecos a los cuales programa especifica e  irremediablemente para ser actores en su juego, este niño maneja los muñecos a su antojo y luego inventa un fin donde los castiga o premia por lo que el mismo los predetermino y obligo a ser y hacer. No sabemos en qué cabeza cabe que semejante concepción de Dios le glorifica y le muestra sabio.

Personas que comprenden que Dios es santo, la cualidad de puro, sin mancha, sin pecado pero por sobre todo la cualidad de ser otro, de otro nivel, de otra esfera, no comparable. Personas que no saben de qué manera un Dios santo pudo haber programado a cada ser humano de tal manera que cada acción ya está determinada. Haciendo a Dios autor del pecado y causa primaria de la condenación eterna de los seres humanos, ya que, al fin y al cabo, estos se salvan y se condenen no por una decisión propia sino divina.

Cuando un Calvinista es indagado sobre esto. Es decir, cuando se le pregunta: ¿Cómo es Dios misericordioso, justo y santo al enviar o permitir que personas vayan al infierno pudiendo  por lo menos darles la oportunidad de ser salvas? Cuando se le pregunta ¿Crea Dios personas exclusivamente para que se condenen y las envía a la tierra sin darles una oportunidad real de arrepentimiento?

Las respuestas típicas son tres:

Casi como un mantra se apresuran a decir: “eso es un misterio”. Entendemos perfectamente que Dios es inaccesible, pero no debemos apresurarnos a decir que algo es un misterio solo porque no encaja en mi manera de ver las cosas. Es necesario ser diligentes y buscar cuantas respuesta pueda hallar y solo hasta hacer esa labor investigativa declarar: ¡es un misterio¡ y allí caer de rodillas ante la incomprensibilidad de Dios, ante la insondable sabiduría de Dios, ante su inescrutabilidad.

Casi como un mantra también citan Romanos 9: 14 – 16, 19 – 20 no teniendo en cuenta que lo que allí se dice no se menciona con respecto a la elección incondicional individual de Dios para salvación, sacan esos textos fuera de contexto y dicen algo así como: “Dios es Dios, Dios es soberano, Dios no tiene leyes que lo limiten y nadie puede pedirle cuentas de sus actos”.

Ahora, si la definición de soberanía de alguna persona es: “Dios puede hacer lo que quiere, cuando quiere y con quien quiere”. Hay que decir que es una pésima definición. No se puede confiar en un soberano así. Ya que, puede romper sus promesas y hacer cosas totalmente contrarias a las que se ha comprometido. Cuando se le indaga a quien da esta definición, si acaso Dios puede “des-elegir” a los elegidos, cuando se indaga si acaso Dios pudiera enviar al infierno alguien que ya está en el cielo, la respuesta inmediata es: ¡NO!, allí queda demostrado que Dios no puede hacer lo que quiera, cuando quiera y con quien quiera, pues, el mismo ser de Dios, la simplicidad en la que el actúa es ley para sí mismo, Dios no hace cosas contra su naturaleza, Dios no se niega a si mismo (2 Timoteo 2:13).

La diferencia entre un déspota y un soberano está enmarcada en la palabra leyes, los soberanos se rigen por leyes, en el caso de Dios nadie se las impone, los déspotas violan las leyes y así gobiernan.

Dicho sea de paso, soberanía es el gobierno de Dios sobre sus criaturas ejercido en simplicidad. Dicho de otra manera, Dios puede hacer lo que quiera, con quien quiera y cuando quiera pero tal ejercicio de soberanía no quebranta su mismo ser, ni va en contra de ninguno de sus atributos.

Para tener una visión correcta de la elección necesitamos pensar que Dios actuó en unidad y simplicidad. Claro que la soberanía jugo un papel importante de en el hecho pero no más importante que los demás atributos divinos.

Por último, en una jugada más audaz algunos otros dicen: “De la masa de pecadores todos se condenarían, pero Dios mostro su misericordia y de ellos escogió a unos para que se salvaran, sino hubiera sido por la elección todos se hubieran perdido. Aun así, si Dios no hubiera salvado a nadie el seria perfectamente justo, pues nadie lo merecía, todos eran pecadores”.

Como se ve este argumento está tratando de cuadrar la elección incondicional con la simplicidad de Dios, está tratando de hacer ver a Dios soberano en su elección pero a su vez justo y misericordioso. Este es el argumento de quien reconoce lo que teológicamente implica, lo que afirma la elección incondicional. Sin embargo, esta forma de razonar es bastante llamativa pues evoca un escenario desconocido. Como si este mundo hubiera estado a la deriva y Dios se lo topo hallando una raza pecadora camino a la perdición, Él por qué podía y era “bueno” decidió salvar a algunos y dejar a su condenación a otros, porque al fin y al cabo, Él no tenía la culpa de nada, el solo llego y encontró todo así. Además, la humanidad se había buscado su mal, el solo se está mostrando misericordioso.

Para explicar esto imagine que usted va por la calle, a usted todo lo conocen por ser justo, amoroso, todopoderoso y perfecto, en realidad usted lo es; mientras camina, se da cuenta de una casa en llamas, esa casa la creo usted mismo y metió a muchas personas allí que también ha creado usted,  usted se fue a un viaje, los que están dentro han causado el incendio, por desobedecer lo que se les ha indicado, por ello merecen morir quemados, pero usted en un acto de “amor” pudiendo salvar a todos, o por lo menos darles una oportunidad real de salvarse, decide solo salvar a algunos ¿Le podríamos seguir llamando misericordioso, justo y bueno  esta persona? ¿Ha actuado esta perdona de acuerdo a lo que es, a su norma? ¿A pesar de la desobediencia de los habitantes de la casa esta persona realmente actuó con perfecto amor y justicia?

Aunque escogiendo solo a algunos, nuestro personaje se muestra justo y misericordioso, pues al fin y al cabo ellos han causado el incendio y merecen morir quemados, no demuestra una perfecta justicia y misericordia, máxime cuando fue el quien creo a los habitantes y a el lugar de habitación.

Como vemos este es un intento infructuoso de hacer ver a Dios menos injusto y menos inmisericorde en el acto de la elección incondicional. Sin embargo falla.

Para concluir este aparte diremos que Dios es un ser simple, que actúa en simplicidad siempre. Así fue también en el acto de la elección. Como vemos la elección como la interpretan los calvinistas falla porque deforma a Dios, haciéndolo ver como un “soberano” (más bien déspota), en detrimento de sus demás atributos. Se nos muestra en este modo de verlas cosas un Dios sin amor, sin real justicia, sin real santidad.

Aunque tenemos que reconocer que al disertar sobre la elección, la cual es una doctrina Bíblica, nos vemos frente a un misterio en muchas cosas, al menos por la revelación Bíblica podemos llegar a deducir que tal acto debe mostrar a Dios actuando en simplicidad, como un todo y no únicamente como un déspota que elige arbitrariamente, que para su gloria crea gente para enviarla al infierno.

De acuerdo a la simplicidad es necesario buscar una interpretación de la elección donde se le haga más justicia a Dios tal y cual es revelado en la Escritura.

Esta podría ser que Dios previendo la caída y el desastre que haríamos, planea llevado por su omni-benevolencia que ama aun a sus enemigos, darnos a todos la oportunidad real de salvarnos. Basando su elección en su perfecto conocimiento de todas las cosas. Dando al hombre en su sola soberanía la libertad real de escoger entre el bien y el mal, para que de esta manera sea el hombre y no el santo ser de Dios causa y origen del pecado. Ejerciendo su perfecta sabiduría e inteligencia para usar las decisiones de su creación de tal forma que estas conlleven a cumplir su plan soberano e inmutable e imputando la justicia de Cristo “a todo aquel que cree”.


Esto es lo que seguiremos desarrollando en las próximas clases.
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