jueves, 23 de julio de 2015

SERMÓN: LA ECONOMÍA DE DIOS (BOSQUEJO Y AUDIO)


Tema: Levítico
Título: La economía de Dios
Texto: Levítico 25
Autor: Pastor Edwin Guillermo Nuñez Ruiz


Introducción:

A. Cuando estuve leyendo para saber que textos quedaban de levítico para predicar en nuestra serie y leí el capítulo 25 pensé en saltarlo porque me dije: “que voy a decir sobre el año sabático y el año del jubileo”, más cuando lo estudie me emocione por que encontré un tema muy interesante aquí sobre la visión de Dios acerca del dinero, de las posesiones  y aún más varios principios (de hecho, creo que no hay capítulo de la biblia que contenga tantos principios juntos) que seguro nos van a ayudar a administrar nuestro dinero de una manera más bíblica:

I. DIOS ES EL DUEÑO DE TODO (Ver 23).

A. Este versículo nos enseña que la tierra es de Dios de nadie más, Él es su dueño;  los israelitas deberían verse solo como huéspedes o mayordomos de la misma.

B. El Salmo 24:1 amplia un poco más el concepto y nos dice que Dios es dueño de todas las cosas. Comprender esto para un creyente es muy importante ya que al hacerlo no debe actuar más como dueño de lo que tiene sino únicamente como un administrador.

La implicación practica de asumir este principio es que el creyente ya no hará más lo que quiere con las posesiones sino que tratara de descubrir la voluntad de Dios, del dueño en esta área para hacer lo que él le dice que debe hacer con lo que es suyo.

II. EL PERDÓN EN LA ECONOMÍA (Ver 9 – 10)

A. El año sabático era cada 7 años, en ese año se dejaría descansar la tierra, no se cultivaría nada, el año del jubileo (en hebreo la palabra jubileo era en realidad un instrumento musical, una especie de cuerno, el que se hacía sonar para proclamar el inicio de este año) era cada 50 años, iniciaba el día de la expiación, durante ese año sucedían cosas muy llamativas:

1. Tampoco se trabajaba la tierra durante este año.
2. Todos los esclavos israelitas quedarían libres.
3. Se perdonarían todas las deudas.
4. Las heredades vendidas ubicadas en la zona rural volverían a sus dueños sin retribución económica alguna.

B. Si recordamos el día de la expiación era el día del perdón, a través de los distintos sacrificios el perdón era otorgado al pueblo e inmediatamente después comenzaba el año del jubileo donde ellos debían otorgar un perdón económico a sus compatriotas.

Me parece que aquí existe una interesante analogía, el perdón y salvación (Lucas 4:19) otorgado por nuestro Señor en la cruz a nosotros debería ser un motivador de perdón económico a aquellos que no pueden pagarnos. Tal vez no sea una casualidad que la famosa parábola del siervo que no quiso perdonar una deuda pequeña cuando a el se le perdono una deuda impagable trate precisamente de eso, allí encontramos ilustrado precisamente el punto que se trata de probar (Mateo 18: 21 – 35).

III. HACER TESOROS CON HONESTIDAD (Ver 14, 17) 

A. Cuando un israelita le quería vender a otro su propiedad rural el precio de debía calcular de acuerdo al numero de cosechas que faltaran para el año del jubileo. Entre mas lejos estuviera el año del jubileo mas costaba, por el contrario, si el año del jubileo estaba cerca la tierra valdría menos. En realidad no era una venta sino mas bien un pago anticipado por las ganancias que el nuevo dueño le sacaría a la tierra, pues al fin y al cabo la tierra debía volver a su antiguo dueño.

Con esto se evitaba el acaparamiento de tierras, la pobreza y la avaricia.

Por otro lado en tal trato comercial tanto el que compraba como el que vendía debía comportarse con toda honestidad, sin hacer trampa, ni engañar, ni abusar de su compatriota.

B. Aquí encontramos para nosotros otro buen principio para una buena administración y es que debemos ser honestos y trasparentes en nuestros tratos comerciales y en la manera como hacemos dinero. (Prov 11:1; 20: 10; 20:23).

Conclusiones

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(imagen tomada de: www.tercerdia.com)
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