jueves, 2 de abril de 2015

SERMÓN: ¿POR QUE ME ABANDONAS? (BOSQUEJO Y AUDIO)

Tema: La crucifixión
Título: ¿por que me abandonas?
Texto: Marcos 15: 34
Autor:Pastor Edwin Guillermo Nuñez Ruiz


Introducción:


   A. ¿Qué piensa usted? ¿Cuál fue el peor sufrimiento de Jesús en su pasión y muerte? ¿Serían los sufrimientos físicos, los psicológicos o los espirituales? (leer el texto) vamos a meditar en estas palabras el día de hoy

B. Antes de entrar al estudio en si del pasaje quisiera anotar varias cosas sobre el texto:

1. Este clamor fue profetizado Salmo 22: 1
2. Este clamor fue mal entendido por quienes le oyeron (Ver 35)
3. El clamor del Señor está registrado en el lenguaje original que hablaba Jesús: el arameo.

Entendiendo esto pasemos al texto en sí mismo y veamos que

I.      EL GRITO FUE AL FINAL (Ver 34ª)

A.  La hora novena es en nuestra actual manera de medir el tiempo las tres de la tarde. Es decir, cuando ya se acercaba la hora de su muerte, al final y como el clímax del evento.

Si se ha dado cuanta la pasión de Cristo viene como en un ascenso de sufrimientos donde al final se nos presenta el peor de todos.

II.    EL GRITO FUE  DE JESUS (Ver 34b)

A. El evangelista nos aclara quien fue el que grito, nos informa que fue Jesús, bien, pero ¿quién es Jesús? ¿Quién moría allí? Note que la importancia de lo que se dijo en el grito no radica tanto en lo que se dijo sino en quien lo dijo. entendiendo esto, de nuevo cabe la pregunta ¿Quién grito?

Para algunos aquella tarde allí el solo era un criminal más, para otros un carpintero, para otros otro Rabí, para otros el letrero en la cruz les indicaría que el solo era un agitador político; pero él decía que era Dios (Juan 10: 30 – 33; 11:25; 14:26), es más para el centurión que presencio la pasión y muerte quien moría en la cruz era “hijo de Dios” (Ver 39)

Cabe la pregunta para nosotros: para usted ¿Quién es Jesús?

B. En efecto, los mismos evangelios fueron escritos con el propósito fundamental de mostrar que Jesús es el hijo de Dios, de mostrar que él era Dios (Juan 20:30 – 31), ya que, Jesús es el hijo de Dios, él es Dios estas palabras toman gran relevancia más que si las hubiera dicho un hombre cualquiera.

III.  EL GRITO MISMO (Ver 34c)

A.      Notemos varias cosas sobre el grito:

1.  El grito fue fuerte: Notemos que no se registran gritos de Jesús a lo largo de su pasión y muerte, el callaba (Mar_14:61, Mar_15:5, Isaias_53:7), pero ahora grita y se me ocurre pensar que el motivo es que nada le dolió tanto a Jesús en su pasión como el hecho que el Padre lo hubiera abandonado, eso realmente dolió y por ello el grito angustioso.

Una pregunta se me ocurre aquí: ¿nos duele también a nosotros de esa manera la real o posible lejanía de Dios?

2.  Las palabras que contiene el grito son muy dicientes: “¿por qué me has desamparado?”. Desamparar es abandonar, dejar sin amparo ni favor. Jesús fue desamparado por Dios más aún en el momento de su vida cuando el más lo necesitaba

3.  Aun así las palabras: “Dios mío, Dios mío” son más dicientes aun pues nos indican que aun en esa terrible circunstancia de hallarse abandonado de su Padre Jesús no perdió su fe, no perdió la confianza.

Este es un bello ejemplo para nosotros que nos insta a no perder nuestra fe y nuestra confianza aun cuando como hijos suyos muchas veces nos sentimos (y solo nos sentimos pues no es posible) desamparados por Él.

B.  Por último, nos preguntamos: ¿Por qué lo abandono? Jesús en la cruz fue hecho maldición (Gálatas 3:13), él fue hecho pecado por nosotros (2 Corintios 5:21), Dios es santo y no puede de ninguna manera cohabitar con el pecado y esta fue la razón del abandono del Padre al hijo.

Note el castigo real por el pecado es el abandono de Dios. El infierno es terrible por sus tormentos, por su eternidad pero sobre todo por el hecho de estar excluidos, separados de la presencia de Dios (2 Tesalonicenses 1: 6 – 9).

Dios le aplico la pena por el pecado hasta a su propio hijo ¿Qué nos hace pensar que no la aplicara a nosotros, que de alguna manera seremos una excepción?

Conclusiones:

Cristo pago por nuestro pecado, no es necesario estar en la condición de desamparo y por ello agradezcamos a Dios.





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