jueves, 16 de abril de 2015

SERMÓN: CARACTERÍSTICAS DE UN SACERDOTE (BOSQUEJO Y AUDIO)

Tema: Levítico
Título: Características de los sacerdotes
Texto: Levítico 10: 4 -20
Autor: Pastor Edwin Guillermo Nuñez Ruiz


Introducción:

A. ¿Le ha pasado que tiene días en los que deseara no haberse levantado? Pues precisamente este texto nos relata un día así para la familia de Aarón, en este día: sufren la muerte de seres queridos, aun así se les prohíbe guardar luto, se les prohíben cosas, los regañan, están ellos también en peligro de muerte etc., en medio de un día así llegamos a conocer las características de un sacerdote

I.  LA CONSAGRACIÓN DE UN SACERDOTE (Ver 3c, 6 – 7)

A. Después de muertos los hijos se dan unos acontecimientos que nos hacen ver el grado de consagración que debía tener un sacerdote:

1. Aarón cayó (Ver 3): El silencio de Aarón es muy diciente y este se debe muy seguramente a:

a. Dios tiene razón: ¿qué podía decir? Sus hijos habían cometido un error, Dios les había quitado la vida, todo era justo y el solo guardo silencio ante la decisión de Dios, mostrando así un corazón dócil y humilde ante Dios, no había rebeldía alguna en él.

2. Las ordenes de Moisés a Aarón, Eleazar e Itamar (Ver 6 – 7): 

a. Las ordenes fueron varias:

• No descubrirse la cabeza: No despeinarse
• No rasgar o romper sus vestiduras, ambas cosas eran señales de duelo, luto y dolor
• No podían salir del tabernáculo, esto para asistir a los funerales.

b. La razón de esto:

• Tocar un cadáver les haría impuros, debían permanecer fieles a su labor, sus intereses debían ser depuestos ante los intereses de Dios, CONSAGRACIÓN TOTAL aun en momentos así. Ser un sacerdote es una dignidad pero también una “carga” pues exige una moral mayor que la del común.

B. Nosotros, sacerdotes del nuevo pacto no somos ajenos a esta realidad los radicales pasajes discipulado (Lucas 9: 57 – 62; 14: 25 -33) etc nos muestran que no se nos pide nada menor.

II. LA SANTIDAD DE UN SACERDOTE (Ver 9 – 11)

A. Ahora Yahvé mismo le habla a Aarón no para consolarlo sino para darle una nueva directriz ministerial. Ni el, ni ningún sacerdote no deberían beber nada alcohólico mientras ministraran en el tabernáculo, este mandato tenía varios propósitos:

1. No morir, ministrar borrachos sería una sentencia de muerte de allí en adelante.

2. Deberían estar sobrios para: distinguir entre lo puro y lo impuro (en otras palabras, hacer bien su servicio en el templo y no cometer errores como los de Nadab y Abiu. También, deberían estar sobrios para poder enseñar a los Israelitas la ley. 

B. Dentro de los requisitos del pastorado estaba el de ser un hombre “no dado al vino” o un borracho (1 Tim 3:3), entre los requisitos de los diáconos estaba un mandato similar “no dados a mucho vino” (1 Tim 3:8). Aun mas allá se le advierte a todo sacerdote sobre la inconveniencia de la embriaguez (1 Corintios 6:10).

El alcohol aun nos hace perder el juicio, el discernimiento y nos descalifica para enseñar la Biblia.

III. LA HUMANIDAD DE UN SACERDOTE (Ver 16 – 20)

A. Por último, se sucede un hecho que nos señala a la humanidad de los sacerdotes y es que Aarón y sus hijos omitieron dos pasos de la ofrenda por el pecado que habían presentado, particularmente, la parte del festín sagrado, debían comer parte del sacrificio en lugar santo más Moisés hallo que lo habían incinerado por completo; por otro lado, no habían llevado la sangre del animal dentro del santuario en sí.

Moisés enojado increpa a los hijos de Aarón (no al sumo sacerdote mismo) mostrándoles el error.

La explicación que dio Aarón tiene que ver por lo menos con dos cosas:

1. Ellos estaban asustados por lo que acababa de ocurrir, no sabían si se podía ofrecer o no, no querían morir, querían ser gratos a los ojos de Dios.

2. Ellos estaban adoloridos por la muerte de sus familiares y no creyeron que estuviera bien hacer un festín, tal vez haciéndolo desagradaban a Dios.

Lo que ellos han hecho es heroico, han demostrado su total consagración a Dios obedeciéndolo en cuanto al luto por la muerte de sus familiares, aun así en este último texto se nos muestra su humanidad.

B. Muchas veces se olvida la humanidad de los sacerdotes, sobre todo de aquellos sacerdotes que ministran para Dios, se asume que son de hierro, se asume que no sienten, se asume que podemos echarles carga sobre carga que igual ellos resistirán y no es así, los sacerdotes aún más los que ministran para Dios son seres humanos también que lloran, ríen, se cansan, pierden el ánimo etc.

Conclusiones: 

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