martes, 2 de diciembre de 2014

SERMÓN: TODO O NADA - CONDICIONES DEL DISCIPULADO CRISTIANO (BOSQUEJO Y AUDIO)

Tema: Adoración
Título: Todo o nada
Texto: Lucas 14: 25 – 35.
Autor: Pastor Edwin Guillermo Nuñez Ruiz

A. En esta historia Bíblica tenemos a Jesús camino a Jerusalén para enfrentar su crucifixión (Lucas 9:51)  y camino allí enseñando una vez más sobre las condiciones del discipulado, sin “letra pequeña”. Escogí el relato de Lucas para en enseñar sobre este tema porque su relato es más radical y completo que el de Mateo y Marcos sobre este tema. Varias lecciones importantes tenemos aquí sobre el seguimiento a Cristo:

I. ES NECESARIA LA CALIDAD SOBRE LA CANTIDAD (Ver 25).

A.  Como ya dijimos Jesús se dirige a Jerusalén y allí enfrentara los sucesos de la pasión y muerte, camino allí lo acompaña una multitud de gente, con el gran discernimiento que lo caracterizaba el Seños sabe que no todos lo siguen porque querían ser sus discípulos, muchos lo seguían por los milagros, otros por que vieron en él una oportunidad política, otros por curiosidad y otros solo porque los demás lo seguían etc.

La enseñanza que Jesús va a dar busca cernir aquella gran multitud, busca hacer que quienes conforman esa multitud reflexionen sobre lo que es en verdad ser un discípulo suyo, es notorio que Cristo pronuncia estas palabras aun a sabiendas que al decirlas muchos dejaran de seguirle.

B. Algunas veces la enseñanza de Jesús hacia que muchos dejaran de seguirle un ejemplo de esto lo hallamos en (Juan 6: 66 – 69).

C.  Aprendemos de esto que:

1. Aunque cantidad y calidad no necesariamente son excluyentes en cuanto a discipulado cristiano se refiere Dios prefiere la calidad sobre la cantidad.

2.  Al igual que antes este tipo de enseñanza busca pasar por el cedazo a los seguidores de Cristo para que de ellos solo queden los fieles y verdaderos.

II.    ES NECESARIO ABORRECER PARA SER DISCIPULO. (Ver 26).

A. Jesús dice aquí que para ser su discípulo es necesario ABORRECER a: padre, madre, esposa, hijos, hermanos y hermanas y hasta su vida misma ¿acaso Cristo nos está pidiendo ODIAR para que podamos ser sus seguidores? La palabra obedecer en el modo de hablar semítico sebe interpretarse para nosotros como “amar menos”, para confirmarlo leamos Mateo 10:37.

Dice Jesús que quien no le ama sobre todas las cosas NO PUEDE SER SU DISCIPULO y Mateo añade NO ES DIGNO DE MI. No hay otra manera de AMAR a Dios sino esta, sobre todas las cosas si él no es amado así entonces no es amado. En otras palabras, “Cristo debe ser amado supremamente, o de otro modo Él no es amado de ninguna manera”.

B.  En la Biblia tenemos múltiples ejemplo de personas que amaron a Dios de esta manera: un ejemplo representativo es el de los levitas que encontramos en Éxodo 32: 26 – 29; Num 25: 1 – 18.

III.  ES NECESARIO TOMAR LA CRUZ PARA SER DISCIPULO (Ver 27)

A. El maestro enseña que para seguirle debemos tomar la cruz y seguirle de otra manera no podremos ser sus discípulos. Para un judío la cruz era una figura familiar ya que en aquel entonces muchas personas morían crucificadas, la cruz era pues sinónimo de perder la vida, la honra, de sufrimiento. Cuando Jesús dijo esto seguramente tenía en mente lo que le ocurriría al llegar a Jerusalén.

B. Cuando pensamos en la crucifixión de Jesús podemos comprender que quiere decir esto. Jesús fue golpeado, escupido, azotado, coronado, llevo la cruz, fue clavado, sufrió dolores indescriptibles, la sed etc y todo esto por hacer la voluntad de Dios. Cuando meditamos en la muerte de Cristo entonces podemos llegar a comprender lo que quieren decir estas palabras, estar dispuestos a ser perseguidos y morir por hacer la voluntad de Dios.

C. Al leer otros textos donde se mencionan estas mismas palabras aprendemos otras cosas sobre el discipulado:

1.  Mateo 10: 38: Lucas dice: “no puede ser mi discípulo”, Mateo dice: “No es digno de mi”.

2. Lucas 9: 23 – 25: la cruz es para tomar cada día, cada día debe esperar la prueba. Además añade como otros textos (Mat_16:24-26; Mar_8:34-37) las palabras niéguese a sí mismo.

IV. ES NECESARIO NEGARSE A SI MISMO PARA SER DISCIPULO (Lucas 9: 23)

A.  Cristo entonces afirma que para ser un discípulo suyo hay que negarse a uno mismo. Para entender esto hay que comprender que todos poseemos un YO, este yo define lo que somos, lo que nos identifica, allí están nuestros planes, deseos e intereses; entonces negarnos significa renunciar a todas aquellas cosas que están en nuestro yo que no estén acorde a la voluntad de Dios para nuestras vidas. ¿constituyen pecado? ¿obstaculizan el reino? ¿me alejan de Dios? son preguntas que debemos contestar para saber a qué cosas debemos negarnos.

B. Notemos aquí algo muy importante y es que para ser un discípulo de Cristo no se me manda a amarme a mí mismo sino a negarme a mí mismo.

C. A mi juicio el mejor y más bello ejemplo de negación lo encontramos en dos pasajes de la Biblia ambos relacionados con Jesús: Fil 2: 5 – 8; Mateo 26: 36 – 46.

V.  ES NECESARIO RENUNCIAR A TODO PARA SER UN DISCIPULO (Lucas 9:33 - 35).

A.  El señor dice aquí que todo aquel que no renuncie a todo lo que posee no puede ser su discípulo. ¿quiere decir esto que para ser un discípulo de Jesús debo abandonarlo todo? La respuesta es sí y no. El discípulo debe estar dispuesto a abandonar todo lo que sea necesario cuando se vuelve un obstáculo entre él y Jesús, en otros casos no.

B.  Encontramos varios ejemplos de esto en la Escritura: El llamamiento de Pedro y de los dos hijos del Zebedeo se cierra con estas palabras: «Dejándolo todo, lo siguieron» (Lucas 5:11). Del publicano Leví se refiere: «Dejándolo todo, lo seguía» (Lucas 5:28). Pero, como portavoz de los doce, puede decir que lo han dejado todo (Lucas 18:28). Sin embargo, no a todos los que en alguna manera quieren seguir a Jesús se les exige que renuncien a todo lo que poseen. En la primitiva Iglesia de Jerusalén muchos se despojaron de sus bienes, pero se podía pertenecer a la Iglesia sin renunciar a todas las posesiones Hechos 5:4: “Antes de vender el terreno, era todo tuyo y de tu esposa. Y cuando lo vendiste, todo el dinero también era de ustedes. ¿Por qué lo hiciste? No nos has mentido a nosotros, sino a Dios”.

Un ejemplo muy diciente de esto es el del joven rico  de quién se requirió vendiera sus posesiones y se las diera a los pobres (18:18-25). 

C.  El pasaje cierra con los versículos 34 y 35 que hacen parte del tema y del texto que estudiamos esta mañana en ellos Jesús nos dice que el ser discípulo de Cristo solo halla sentido para nosotros y para nuestra misión de ser SAL DE LA TIERRA si se vive en el cumplimiento de estas condiciones, si no vive de esta manera su cristianismo es “sal que ha perdido su sabor”, no vale la pena vivir un “cristianismo” así, de esta manera no sirve, no influye, termina en nada.

IV.  ES NECESARIO REFLEXIONAR PARA SER DISCIPULO (Ver 28 – 32)

A.  Dada la radicalidad del discipulado se invita a toda persona a la reflexión, a calcular la magnitud de lo que va a hacer: Voy a aceptar el llamado a la salvación. Pero ¿comprendo lo que conlleva el arrepentimiento?, ¿comprendo que al seguir a Cristo tendré que amarlo a el primero, tomar mi cruz, negarme a mi mismo y renunciar a muchas cosas? De eso tratan estos versículos.

De manera general las lecciones de estas palabras son:

1.  Los hombres en otras cosas actúan con prudencia y previsión. Ellos no comienzan a construir sin la perspectiva razonable de ser capaz de terminar. Ellos no van a la guerra, cuando hay muchas posibilidades de que van a ser derrotados.

2.  Todo hombre que se convierte en un seguidor de Jesús debe mirar con calma y deliberadamente a todas las consecuencias de tal acto y estar preparados para hacerles frente

3. Tenemos que esperar dificultades en la vida cristiana. Nos costará la mortificación de nuestros pecados, una vida de abnegación, conflicto con nuestros deseos, la enemistad y el ridículo del mundo. Quizás nos cueste nuestra reputación, o posiblemente nuestras vidas y libertades, y todo lo que es querido para nosotros; pero debemos emprender alegremente todo esto, y estar preparados para todo.

4.  Si no resolvemos deliberadamente dejar todas las cosas, sufrir todas las cosas que puedan venir y perseverar hasta el fin de nuestros días en el servicio de Cristo, no podemos ser sus discípulos.

Conclusiones:

A.      ¿Qué recompensa obtendré de todo esto? (Lucas 9: 25 – 26; 18: 29 – 30).




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