jueves, 20 de noviembre de 2014

SERMÓN EN EXODO: LA CONSAGRACIÓN DE LOS SACERDOTES (BOSQUEJO Y AUDIO)


Tema: Éxodo
Título: La consagración de los sacerdotes.
Texto: Éxodo 29: 1 – 9
Autor: Pastor Edwin Guillermo Nuñez Ruiz

Introducción:

A. Este texto tiene que ver con nosotros y con Jesucristo. Con Jesús por cuanto es el nuestro sumo sacerdote llamado por Dios, ungido con el E.S., revestido de gloria y santificado por su propia sangre. Con nosotros porque la Biblia dice que somos sacerdotes. Al leer este texto nos damos cuenta que los requisitos del sacerdocio de aquel entonces son iguales a los de hoy en día. Un sacerdote tenía que:

I.  LAVARSE (Ver 4)

A. Para comenzar el sacerdote debía lavarse muy seguramente en el LAVACRO.

B. Esto puede ser comparado con el bautismo, hoy en día ningún cristiano puede ser un sacerdote si primero no se “lava” (Hc 22:16; Efe 5: 26: Heb. 10:22) a través del bautismo, esto es porque nadie puede ser un cristiano real si primero no se bautiza.

II.    VESTIRSE (Ver 5,6)

A.   El sumo sacerdote y los sacerdotes debían ser vestidos con los atuendos que ya describimos en el capítulo 28: el efod, el pectoral, la túnica, el manto, la mitra, el cinto, la diadema y los calzoncillos de lino. Recordemos que tales vestiduras buscaban darle importancia y realce a la labor y personas que los vestían.

B. Hoy en día el creyente-sacerdote ya no se viste de este tipo de ropas suntuosas pero tiene otras vestiduras:

1.  En el bautismo es revestido de Cristo (Galatas 3:26, 27).

2. En su vida cotidiana debe estar constantemente desvistiéndose del viejo hombre y vistiéndose del nuevo hombre (Efesios 4: 23 – 24; Romanos 13: 13 – 14; Romanos 13:12; Efe 6: 11 – 18).

III.  UNGIRSELE (Ver 7)

A.  Moisés debería ungir a Aarón con el aceite de la santa unción (Éxodo 30: 22 – 33).

B.  El creyente para ser un sacerdote eficaz necesita de la unción del Espíritu Santo la cual Dios le da (2 Corintios 1: 21 – 22: 1 Juan 2:20, 27).  Entre otras cosas tal unción le capacita para tener discernimiento, para ser enseñado pro el E.S.

IV.     ROCIARSE (Ver 19 – 21)

A. Como parte esencial del proceso había muerte de un animal y se rociaba la sangre sobre el altar, sobre el sacerdote y sobre las vestiduras del sacerdote. Este rociamiento de la sangre significaba dos cosas:

1. Puesto que los sacerdotes colocaban sus manos sobre el animal antes de que se le diera muerte, la muerte del animal servía como ofrenda por el pecado. Los sacerdotes transferían, para decirlo de alguna manera, su pecado al animal; luego, el animal moría en lugar de ellos.

2.  La sangre era rociada en las orejas, dedos pulgares de la mano y del pie, sugiriendo que los sacerdotes eran completamente dedicados al Señor.

B.  Antes de poder ser sacerdotes debemos ser rociados con la sangre de Cristo a través de la conversión. Además, debemos recordar que tal rociamiento debe hacernos personas totalmente consagradas a Dios y a su servicio.

Conclusiones: 


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