domingo, 22 de septiembre de 2013

SERMÓN: LA DECISIÓN DE LA RESTAURACIÓN (BOSQUEJO Y AUDIO)

Tema: Decisiones que sanan tu vida.
Título: La decisión de la restauración
Texto: Mateo 5: 7
Autor: Pastor Edwin Guillermo Nuñez Ruiz

Introducción:

A. Hemos llegado a la sexta semana de nuestra campaña y mi oración a Dios es que usted este hallando sanidad en cada uno de los aspectos de su vida que esta requiera. Espero que las adicciones, defectos y malos hábitos estén siendo superados por el poder  de Dios y la consistencia de sus decisiones. El tema que trataremos hoy es muy importante para la sanidad de las heridas emocionales. Por ello preste mucha atención:

I   ¿QUE ES MISERICORDIA?

A. La palabra misericordia de nuestra bienaventuranza es la palabra griega eleémón que esencialmente nos describe a una persona que es capaz de ponerse totalmente en el lugar de otro de manera que ve con sus ojos, piensa con su mente y siente con sus sentimientos (Barklay). Es lo que nosotros llamaríamos empatía (ponerse en el lugar del otro), la empatía por su parte nos permite ser personas en mayor grado compasivas, compasión que a su vez nos lleva a la acción.

B. Ejemplo: el mejor ejemplo de esto lo podemos citar en el mismo Jesús. Él siendo Dios literalmente se puso en el lugar de una persona humana, Dios sabe lo que es la vida de los hombres no solo porque es omnisciente sino también porque la experimento en su propia carne.

No solo esto sino que estando en la condición de hombre experimento tal misericordia por los demás hombres (Mat_9:36; Mat_14:14; Mat_15:32). Muchos de sus milagros fueron hechos en respuesta a su misericordia en acción  Mat_9:13; Mat_9:27; Mat_15:22; Mat_17:15; Mar_5:19; Luc_1:58; Luc_17:13.

Todos estos textos nos muestran una necesaria empatía de Jesús-hombre, esa empatía le hacía tener compasión y esa compasión lo movía  a la acción.

C. La persona misericordiosa lo demuestra en: 

1. El trato con los sufrientes. (pobres, enfermos, necesitados, desvalidos)

2. La predicación del evangelio por compasión con las almas camino al infierno. (Lucas 19: 41 – 44)

3. El perdón hacia aquellos que nos han hecho daño y también hacia aquellos que nosotros hemos dañado. 
Jesús mostro misericordia por los pecadores (Lucas 5: 31 – 32), José, esteban y pablo mostraron misericordia por aquellos que les habían hecho daño (Gén_50:17-19; Hch_7:60; 2Ti_4:16) 

II   ¿POR QUE SER MISERICORDIOSOS?

A. Existen varias razones para ellos:

1. Porque ser misericordiosos es la esencia del amor y como sabemos el amor a Dios y al prójimo es la esencia de la Biblia. (Miq 6: 6 -8).

2. Porque ser misericordioso es parecerse a Dios. (Lucas 6:36).

3. Porque Ser misericordiosos nos hará felices, “bienaventurados”. Mucho más felices que ser egoístas y pensar solo en nosotros, mucho más felices que guardar odio, amargura y rencor en nuestros corazón.

4. Porque ser misericordiosos se nos retribuirá. El texto dice: “ellos alcanzaran misericordia”. Esto podemos tomarlo de dos maneras:

a. Veremos en otras personas el reflejo de nuestras actitudes. Lo que uno siembra en otros, eso mismo recogerá de ellos. En términos generales y la mayoría de las veces si somos perdonadores, compasivos y misericordiosos con los demás, otros lo serán con nosotros.

ILUSTRACCION: Pagado con una vaso de leche.

b. Obtendremos misericordia de Dios. En este punto es necesario explicar varias cosas para no ser mal entendidos.

• Si tomamos las bienaventuranzas como una cadena donde una depende de la otra y como una descripción del carácter de la persona tocada por la gracia de Dios nos damos cuenta que esta del verso 6 se refiere a alguien que ya sea convertido, pues ya ha venido en pobreza de espíritu y lloro a su salvador, pues ha aceptado el señorío de Cristo sobre su vida y dado esto vive limpiando su corazón y con constante hambre y sed de santidad.

Visto así, no se nos está hablando aquí de esta misericordia (por llamarla de alguna manera) inicial donde fuimos recibidos por nuestro compasivo salvador dado nuestro arrepintiendo y nuestra fe, ya que, si fuera así, se nos está poniendo otra condición para ser salvos, esta sería, primero, mostrar misericordia por otros, lo cual no corresponde al resto de la enseñanza bíblica.

Más bien se nos está dando aquí una condición para seguir recibiendo misericordia de Dios una vez somos sus hijos, esta sería mostrar misericordia hacia otros, cosa que no debe ser muy difícil para el creyente ya que ahora tiene la Biblia que lo instruye en porque y como serlo, además, tiene al E.S. que le da el poder para practicarlo. Ser inmisericordes y crueles obstaculizara nuestra relación con Dios.

• Si no perdonamos, si no es una persona compasiva, si tenemos un corazón amargado y rencoroso esto es prueba suficiente para saber que en realidad no somos salvos y por tanto excluidos de la misericordia salvadora de Dios.

5. Por que 

III  ¿COMO SER MISERICORDIOSO?

A. Daré aquí algunos consejos prácticos para ejercitar la misericordia en nuestra vida:

1. Hemos dicho que la misericordia comienza con la empatía, para practicar la empatía debemos aprender a escuchar a los otros, a prestarles toda atención cuando hablan, leyendo sus mensajes verbales y no verbales, tratando de ponernos en su lugar. (Santiago 1:19).

2. Debemos también aprender a observar a nuestro alrededor para descubrí necesidades espirituales, emocionales y físicas. Esto implica salirnos de nosotros mismos, dejar el egoísmo para dejar de centrarnos en nosotros y pensar más en los demás. (Fil 2:4)

3. Meditando en el perdón de Dios. El perdón de Dios es dado a quien no se lo merece (Romanos 5:8) y es un perdón completo, que fluye de su misericordia y gracia, los creyentes han sido objeto de semejante don. Esta debería ser nuestra principal motivación para perdonar a quienes nos han hecho daño: “¿si Dios nos perdonó de tal forma no deberíamos hacer nosotros lo mismo?”. (Col 3:13)

4. Pidiendo perdón. Póngase en el lugar de la persona a la que usted le hizo daño, piense en ella, lo que usted le hizo seguro le está causando o le causó una herida, sufrimiento, entender esto debería ser suficiente para buscarla restaurarla y si es posible restituirla. (Lucas 15: 18 – 20).

La misericordia debe ser practicada en primer lugar en nuestro hogar y después con quien la necesite.


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